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Clasificación de las pistolas pulverizadoras y consejos de seguridad

Por Ruta 401

Las pistolas pulverizadoras, también conocidas como pistolas aerográficas o de pintar, son una de las herramientas más apreciadas e importantes en el taller de pintura.

Permite la aplicación de las distintas pinturas para automoción en forma de minúsculas gotas para conseguir que, al depositarse sobre el soporte, se forme una película continua, lisa y uniforme. Gracias a esta particularidad, en las pinturas de fondo el lijado es menos costoso, mientras que en los revestimientos de acabado se obtiene un acabado más vistoso.

Actualmente se comercializan distintos tipos de pistolas pulverizadoras, que se adaptan al trabajo a realizar para conseguir el mejor acabado posible.

pistolas pulverizadoras

Clasificación de las pistolas pulverizadoras

Las pistolas pulverizadoras se pueden clasificar atendiendo a los siguientes criterios:

  • Según su sistema de alimentación
  • Según sus aplicaciones
  • Según la posición del depósito
  • Según su presión de trabajo y su tasa de transferencia

Según su sistema de alimentación

Como muchas otras herramientas, las pistolas pulverizadoras necesitan una determinada fuente de energía para funcionar. Básicamente, se distinguen estos dos sistemas de alimentación necesarios para atomizar la pintura:

  • Pistolas pulverizadoras que funcionan con aire a presión. Es el sistema más conocido y utilizado en la industria y en los talleres de carrocería y pintura. Consiste en alimentar la pistola con aire proveniente de una red neumática. Este aire se comprime a través de un compresor y se filtra para eliminar la humedad y las posibles partículas sólidas. El aire purificado llega al interior de la pistola a una presión regulada de entre 1 y 4 bares y circula por sus conductos específicos hasta llegar a la boquilla, por donde se expulsa para descomponer el chorro de pintura que, a su vez, sale por su orificio específico gracias al efecto venturi. Esta combinación hace que la pintura se descomponga en pequeñas partículas y se dé una aplicación del producto mediante pulverización o atomización.
  • Pistolas pulverizadoras alimentadas mediante presión. En este caso, la pintura se atomiza por la boquilla gracias a que llega presurizada a la pistola desde un depósito externo. La presión utilizada puede llegar a los 500 bares, por lo que esta herramienta está destinada al recubrimiento de grandes superficies. En la industria automotriz, es el sistema empleado en el pintado de trenes y medios de transporte de grandes dimensiones. Los pistolas pulverizadoras que funcionan de esta manera son las que forman parte de los equipos Airless.

Complementariamente a estas dos variantes, existe un equipo denominado Airmix que aúna las principales ventajas de ambos sistemas. Por una parte, trabaja a una presión de entre 30 y 60 bares introducida directamente en la boquilla a través de una manguera adicional y, por otra, la alimentación del caudal de pintura se realiza por efecto venturi. Con todo ello, estos equipos posibilitan el pintado de superficies de mayor tamaño con la obtención de acabados de mejor calidad.

Según sus aplicaciones

Los trabajos de pintura pueden ser muy diversos, por lo que existen distintas clases de pistola pulverizadora que se adaptan al tipo de trabajo a realizar. Estas son las más comunes:

  • Para trabajos industriales. Se utilizan los equipos Airless y Airmix, ya mencionados.
  • Para trabajos de pintado manual. Son pistolas estándar que se encuentran en cualquier distribuidor o comercio especializado. Dependiendo del pico de fluido que monten, se utilizan para aplicar pinturas de fondo o de acabado. Estas pistolas pulverizadoras son las más utilizadas en los talleres de carrocería y pintura. Algunas marcas disponen de pistolas para la aplicación de productos de fondo con boquillas desechables que reducen el tiempo de limpieza.
  • Para retoques. Estas pistolas pulverizadoras son como las estándar pero de tamaño inferior. Sirven para realizar pintados parciales, difuminados o pequeños retoques de pintura.
  • Para aerografía. Se trata de un útil pulverizador, conocido como aerógrafo, adaptado para efectuar un pintado artístico que permita el máximo control sobre los trazos realizados. Se utiliza para realizar líneas y trazos finos, dibujos, pintado mediante máscaras o personalización de vehículos.
pistolas pulverizadoras

Según la posición del depósito

Según esta clasificación, se diferencian las siguientes pistolas pulverizadoras:

  • Pistolas pulverizadoras de gravedad. Son las pistolas aerográficas que incorporan el depósito en su parte superior. Debido a esta posición, el producto cae hacia el interior del instrumento por su propio peso. Este sistema asegura una aplicación sin interrupciones, aunque no permite voltear la pistola ni inclinarla cuando queda poco producto, ya que se pueden producir cortes en el suministro del mismo. Los depósitos desechables que se comercializan actualmente evitan este problema al trabajar mediante succión.
  • Pistolas pulverizadoras de succión. En este caso, el depósito se coloca en la parte inferior. La pintura se introduce en la pistola a través de un conducto que produce la aspiración. Es un sistema en desuso porque provoca interrupciones en el pintado cuando queda poca pintura en el depósito y esta no se acumula en la zona del conducto.
  • Pistolas pulverizadoras con depósito externo. Las pistolas con depósito externo (Airless y Airmix) se usan para pintados industriales de gran tamaño que requieren velocidad de aplicación y grandes cantidades de pintura. Estas herramientas se conectan al depósito a través de unas mangueras y tienen una bomba de presión alimentada eléctrica, neumática o hidráulicamente que genera la presión necesaria para transportar el producto hasta la pistola pulverizadora.

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Según su presión de trabajo y su tasa de transferencia

Las pistolas aerográficas trabajan con aire a presión. Cada tipo de pistola necesita una presión de trabajo concreta para conseguir el mayor aprovechamiento posible de pintura y obtener el mejor acabado. Además, la utilización de aire para atomizar la pintura hace que cierta parte del producto aplicado se deposite sobre la pieza y otra parte se pierda en forma de neblina. Este fenómeno es conocido como tasa de transferencia. Teniendo en cuenta estas dos variables, las pistolas se puede clasificar así:

  • Pistolas pulverizadoras convencionales. Son las más antiguas del mercado. Trabajan a una presión de entre 3 y 4 bares, lo que facilita una aplicación rápida y provoca una atomización muy buena que redunda en un acabado muy fino. No obstante, esta presión tan alta hace que la tasa de transferencia sea menor (solamente se deposita sobre la pieza un 35 % de la pintura) y se produzca demasiada neblina, lo que se traduce en un mayor consumo de producto, más saturación de los filtros de la cabina de pintura y mayor riesgo de contaminar. Actualmente, estas pistolas se utilizan para la aplicación de productos de fondo que son más densos y generan menor pulverización residual (aparejos, imprimaciones, etc.)
  • Pistolas pulverizadoras HVLP. Son pistolas que trabajan a baja presión, con el objetivo de aumentar la tasa de transferencia y reducir la neblina, de ahí sus siglas HVLP ( del inglés High Volume Low Pressure, que significa alto volumen con baja presión). Estas pistolas ofrecen una tasa de transferencia mayor (hasta un 75 %) a una presión de trabajo de 1,5-2 bares en la entrada de la pistola. Su principal inconveniente es que la velocidad de aplicación es inferior y es necesario pintar más cerca de la pieza, por lo que en el taller de pintura se utilizan, generalmente, para la aplicación de las pinturas base de color.
  • Pistolas pulverizadoras híbridas. Esta variante engloba lo bueno de cada sistema. Es decir, la atomización de la pistola convencional con una presión de trabajo más baja (sobre los 2 bares), que posibilita una tasa de transferencia como la de las pistolas HVLP y reduce la neblina generada. Se suele utilizar para aplicar barnices y pinturas monocapa.

Consejos de seguridad 

Son muchos los trabajos dentro de un taller que pueden implicar riesgos para el empleado. Es vital seguir unas recomendaciones, muchas de ellas reflejadas incluso en la ley de Prevención de Riesgos Laborales, para hacer el trabajo mucho más seguro.

Leer las fichas de seguridad de las pistolas pulverizadoras es un ejercicio de seguridad. En ellas, se indican los riesgos que existen al usar la herramienta. Por lo general, los riesgos más comunes son:

  • Contacto y exposición a sustancias nocivas.  Uno de los peligros más habituales. La toxicidad de los productos que se utilizan en los trabajos con pistola pulverizadora hace que el empleo de Equipos de Protección Individual sea absolutamente necesario. Y no lo es por el riesgo de inhalación directa, sino por las partículas que quedan en el aire al salir a alta presión, ya que pueden ser altamente tóxicas.

  • Proyección de fragmentos y lesiones por inyección. Aunque pueda parecer un caso extremo, la corriente de alta presión que genera una pistola pulverizadora puede perforar la piel.

  • Incendios y explosión. Los solventes son altamente inflamables y cualquier chispa que se produzca puede ser suficiente para que se inicie un fuego.

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Cómo reducir los riesgos

Ante la toxicidad y los riesgos que se derivan del trabajo con pistolas pulverizadoras, conviene proteger tanto el ambiente, lugar y desarrollo del trabajo como el propio trabajador. Tener en cuenta las advertencias de seguridad convertirá el trabajo en el taller en un trabajo seguro.

Respecto al lugar donde se vaya a realizar el trabajo, los consejos son:

  • Acotar y señalizar bien la zona. Asegurándose que la zona está limpia y despejada, libre de material potencialmente inflamable. Hay que alejar a otras personas de la zona de trabajo.

  • Comprobar que se dispone de medios para desechar vertidos, y la cercanía y óptimas condiciones de los medios de extinción como extintores o tomas de agua.

  • Trabajar en espacios ventilados. Incluso dentro de la área exclusiva donde se desarrolla el trabajo, se debe mantener una ventilación forzada.

  • Chequear el estado del equipo y hacer un uso adecuado del mismo. Por supuesto, no se debe exceder la presión máxima de la herramienta.

Una vez que se ha comprobado que las medidas de seguridad se cumplen en el entorno, el trabajador debe protegerse a sí mismo. El uso de Equipos de Protección Individual es obligatorio, en este caso se debe usar:

  • Protección ocular. Uno de los órganos más sensibles y vitales. Imprescindible el uso de gafas de protección en todos los trabajos con pistola pulverizadora. Y para aumentar aún más la seguridad no estaría de más una pantalla protectora para cubrir el rostro entero y evitar las salpicaduras.

  • Protección respiratoria. Por supuesto, es necesario la protección de las vías respiratorias, por ello no se debe utilizar la pistola pulverizadora sin una mascarilla de respiración.

  • Protección auditiva. Uno de los aspectos a los que menos se le presta atención es al peligro que genera el ruido constante. El uso prolongado de las pistolas puede ir causando daños irreversibles en los oídos, así que protegerlos durante los trabajos es muy recomendable.

  • Protección corporal. Proteger el cuerpo no solo es utilizar la ropa apropiada, sobre todo aquella que no produzca electricidad estática, o guantes para proteger las manos. El cuerpo también se protege adoptando una posición de trabajo cómoda. La pistola debe sujetarse con firmeza, pero sin forzar la mano. Los zapatos deben ser antideslizantes y trabajar sobre suelos que no estén en mal estado, en los que no haya riesgo de caída o tropiezo.

 

Conclusión

Los nuevos avances en el diseño de pistolas pulverizadoras ha hecho que estos útiles se suministren con distintos tipos de boquillas para obtener patrones de pulverizado concretos, que se ajusten al tipo de trabajo a realizar, así como agujas con puntas reemplazables. Sin embargo, sigue siendo imprescindible conocer las distintas clasificaciones de estas herramientas para poder hacer un uso de ellas adecuado al tipo de trabajo que se vaya a realizar.

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Categorias: Seguridad