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Manual de gestión de residuos en talleres mecánicos. ¿Qué debes saber?

Por Ruta 401

El manual de gestión de residuos en talleres mecánicos no solo es necesario para mantener el lugar de trabajo en buen estado, sino también para cumplir con las estrictas regulaciones legales cuyos objetivos son reducir el impacto ambiental y promover la sostenibilidad de los talleres.

Y es que incluso un simple papel de celulosa impregnado en aceite de motor o grasa es un residuo que debe tener un tratamiento específico. De ahí la importancia de contar con un manual de gestión ambiental del taller automotriz.

residuos en el taller

¿Qué es la gestión de residuos en talleres mecánicos?

Las administraciones, amparándose en regulaciones como la Directiva 2008/98/CE sobre los residuos y en guías de buenas prácticas como Gestión de residuos: clasificación y tratamiento, buscan transmitir a los profesionales del taller un protocolo de actuaciones y obligaciones con respecto al almacenaje, etiquetado y destrucción de cada uno de los desechos producidos en la zona de trabajo. Esto se conoce como gestión de residuos en talleres mecánicos

En otras palabras, la gestión de residuos en talleres mecánicos consiste en un plan de acción para evitar que los desechos generados contaminen el ambiente, dentro y fuera del lugar de trabajo. Por ejemplo, si una superficie que está impregnada de grasa es lavada con agua, puede que la zona quede limpia, pero el residuo químico pasa a los conductos de agua, contaminando el medioambiente. Una correcta gestión de residuos busca eliminar estas malas prácticas, proponiendo soluciones más efectivas y sostenibles.

¿Qué tipos de residuos generan los talleres mecánicos?

residuos en el taller tipos

Los residuos que genera un taller de automoción se pueden clasificar según su peligrosidad y tratamiento. En esta clasificación, algunos de los desechos más dañinos son el aceite de motor, el ATF de las cajas de cambio y los líquidos empleados en direcciones asistidas y frenos.

Por su parte, las baterías, aunque ahora están exentas de plomo, siguen siendo un desecho a considerar en la gestión de residuos en talleres mecánicos. Tampoco hay que dejar de mencionar los propios filtros de los vehículos, que por el hecho de filtrar residuos acaban convirtiéndose en uno ellos mismos.

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Por otro lado, cuando se realizan labores de mantenimiento en un vehículo, a menudo es inevitable que se derrame sobre el suelo, o incluso sobre el mismo personal, alguno de los productos utilizados, que se convierten en ese momento en residuos que deben ser gestionados correctamente.

En los trabajos de carrocería y pintura se encuentran los residuos más peligrosos, por su impacto ambiental en caso de vertido y contacto con el medio ambiente. Estos son algunos ejemplos:

  • Disolventes halogenados
  • Botes de aerosol vacíos
  • Filtros absorbentes de cabinas de pintura
  • Envases plásticos y metálicos
  • Polvo de lijado
  • Productos de limpieza de herramientas
  • Pistolas de pintura
  • Trapos de pulir
  • Celulosas impregnadas
  • Material absorbente usado en caso de derrame accidental

Otro residuo muy habitual son los restos de neumáticos.

¿Qué se hace con los desechos en los talleres mecánicos?

Qué debe hacerse con los desechos en los talleres automotrices depende básicamente de cada tipo de residuo. Por ejemplo, el aceite de motor, el ATF de las cajas de cambio y los líquidos empleados en direcciones asistidas y frenos son residuos líquidos y, por lo tanto, su almacenaje debe hacerse en bidones estancos de plástico con tapa. Los bidones deben estar situados dentro del edificio o, si no fuera posible, deben permanecer en un sitio cerrado con techo que impida que la lluvia pueda entrar en contacto con el bidón. Este, a su vez, debe estar separado del suelo y protegido para evitar un riesgo de vertido masivo.

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En el caso de los neumáticos, se debe seguir un protocolo de gestión de residuos en talleres mecánicos similar al del aceite: deben permanecer bajo techo para evitar que el agua de lluvia se quede almacenada en su interior, se estanque y genere la llegada de mosquitos. Después del almacenamiento, para la gestión de los neumáticos y también de las baterías se puede contar con una empresa de reciclaje o acudir a un punto limpio para hacer entrega de los desechos.

En cuanto a los productos que se utilizan para el mantenimiento de vehículos y que son derramados sobre el suelo, estos deben ser absorbidos y limpiados con un material conocido como sepiolita. Si, por contra, el derrame se produce sobre el vehículo o sobre los profesionales del taller, se debe emplear papel de celulosa. En ambos casos, hay que tener en cuenta que los desechos indirectos impregnados en estos productos tienen también su protocolo de gestión de residuos en talleres mecánicos.

Todos estos procedimientos, y muchos más, son los que deben estar contemplados en el plan de gestión ambiental del taller automotriz, pues el objetivo de este es servir como una guía detallada sobre la gestión de residuos para todos los posibles casos en que se genere cualquier tipo de desecho en el taller.

Obligaciones legales para la correcta gestión de los residuos

Las obligaciones legales de la correcta gestión del residuo en el taller recaen sobre el empresario y el trabajador. El empresario es en última instancia el responsable directo de las infracciones que se puedan derivar de la actividad emisora, aunque es el trabajador quien debe poner el máximo empeño en esta tarea, puesto que es la persona que manipula en el día a día el residuo producido.

A continuación se enumeran los apartados más significativos y que deben tener en cuenta los talleres:

  • Disponer de la autorización correspondiente de la autoridad competente en materia de medio ambiente.
  • Almacenar los residuos en el exterior del local y, si no fuera posible, en una zona apartada del recinto que no interfiera en las zonas de trabajo, de paso y de espera de los clientes. La zona de almacenamiento debe estar techada, bien ventilada, con el suelo pavimentado y ha de disponer de cubetas de retención de líquidos.
  • Separar los residuos según su tipología en contenedores y bidones homologados, de forma que no sean sensibles al contaminante que alojan en su interior y dispongan de cierre hermético (únicamente cuando sea requerido por la toxicidad y/o peligrosidad del contaminante).

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  • Etiquetar y nombrar cada contenedor de almacenaje del residuo. El etiquetaje es suministrado por la empresa de recogida y gestión, y debe contener la información requerida por la normativa.
  • No realizar vertidos en el alcantarillado público, ni desechar el residuo en contenedores o lugares no habilitados para almacenar residuos industriales.
  • En caso de disponer de cabina de pintado, se requiere disponer de un libro de emisiones por cada foco emisor (uno para el generado por el quemador de gasoil, y otro para regular los vapores de pintura filtrados por la propia cabina).
  • Para llevar un control general del residuo producido, se utilizan libros de registro que resumen su origen y características (ya sea sólido o acústico). En el caso de los neumáticos usados, es vital su correcta gestión, motivo por el cual  ha de indicarse el número exacto de los mismos entregados a la empresa gestora para llevar un control estricto.
  • Gestionar el residuo a través de una empresa autorizada por la administración para que se encargue de tratarlo acorde a la legislación vigente. Para acreditar la adecuada gestión por parte del taller, la empresa gestora entrega un documento justificativo que refleja el control, seguimiento y retirada del residuo.
  • Realizar mediciones que midan el foco emisor con el objetivo de verificar que está dentro de los límites legales (mediciones de emisiones cada 5 años, y mediciones acústicas cuando la actividad desempeñada esté calificada como susceptible de generar ruidos y vibraciones).

Manual de gestión ambiental y de manejo de residuos en un taller mecánico

El manual de gestión ambiental de un taller automotriz define cómo deben manejarse los residuos sólidos, líquidos, reciclables u de otros tipos en el taller mecánico. Este responde al cumplimiento de regulaciones como el Reglamento sobre notificación de sustancias nuevas y clasificación, envasado y etiquetado de sustancias peligrosas, el cual establece que cada residuo debe estar identificado con una etiqueta específica, para que la empresa dedicada al tratamiento de cada uno de los residuos pueda realizar su almacenaje y destrucción sin equívocos.

Y es que, como obligación ante el Estado dentro del plan de gestión de residuos en el taller mecánico, se debe tener un contrato de recogida y tratamiento de los residuos generados con una empresa especializada y autorizada para este fin. Dicho contrato debe ser renovado como mínimo cada seis meses.

Además, cada siete años hay que presentar a la administración un estudio del suelo sobre el cual se encuentra ubicado el taller. Su objetivo es informar sobre qué puntos exactos dentro de las instalaciones del taller están habilitados para el almacenaje de residuos.

 

Finalmente, para el caso de vertidos accidentales, la Ley sobre vertidos líquidos industriales al sistema integral de saneamiento obliga a instalar en la salida sanitaria del edificio un separador de grasas. Se trata de un dispositivo que evita que, en caso de caer aceite al desagüe, este llegue a la red general. 

De esta manera, el manual de gestión de residuos en talleres mecánicos busca reducir el impacto ambiental y fomentar la sostenibilidad a través de buenas prácticas de mantenimiento y de manipulación de productos químicos y contaminantes.

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Categorias: Seguridad, Gestión