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5 soluciones para reducir ruidos en el vehículo

Por Ruta 401

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Los ruidos emitidos por el vehículo pueden ser, en ocasiones, “llamadas de auxilio”. Por eso, es fundamental identificar su foco y diagnosticar a qué se deben antes de, simplemente, reducir los ruidos. A veces, puede ser difícil detectar la avería, pero la mayoría de ruidos están catalogados y un técnico de taller experimentado debe reconocerlos.

Sin embargo, existen otro tipo de ruidos que se transmiten al interior del habitáculo que no tienen nada que ver con ningún fallo de funcionamiento del vehículo (ni de ninguno de sus sistemas) y que pueden ser molestos para los usuarios.

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Especialmente, pueden ocasionar molestias a aquellos que dispongan de vehículos de última generación, en los que el aislamiento sonoro del habitáculo es fundamental para evitar que el ruido interfiera en los medios activados por voz.

Cómo reducir los ruidos molestos en el vehículo

A medida que el vehículo envejece, es normal que surjan desajustes entre piezas que provocan ruidos como zumbidos, crujidos, grillos, etc. A continuación, se detallan las soluciones a cinco ruidos comunes que pueden aparecer en el vehículo:

  1. Zumbidos en el revestimiento de los paneles de puerta.
    Los altavoces pueden hacer vibrar los revestimientos de las puertas, especialmente cuando suenan los bajos del equipo de música. Para solucionar esta situación debe comprobarse que la fijación de estos es la apropiada y, si no es así, pueden tomarse medidas como adherir al revestimiento o al interior del panel de puerta, láminas o cintas autoadhesivas de gomaespuma (especiales para automoción) para amortiguar estas vibraciones y reducir los ruidos.
  2. Crujidos en la consola central y en el cuadro de mandos.
    Estos son ruidos muy molestos, ya que proceden de una posición cercana al conductor. Uno de los motivos de esta situación es el desgaste de los topes entre piezas plásticas, ya que este produce un roce entre ellas. Para solucionar este problema y reducir los ruidos, se recomienda desmontar una de las piezas afectadas y colocar una cinta de fieltro en la zona de roce que origina los ruidos.
    Otro motivo de los crujidos puede ser que se haya roto alguna pestaña de anclaje de una pieza plástica. Para evitar la sustitución del componente, este puede repararse con productos adhesivos de calidad, cuya eficacia esté garantizada, como LOCTITE Double Bubble.
  3. Vibración de cables o componentes eléctricos.
    Los cables y componentes eléctricos instalados en el interior del salpicadero pueden soltarse de sus anclajes a causa de vibraciones o impactos sufridos por el vehículo. En tal caso, para reducir los ruidos, basta con descubrir la zona y volver a anclar el cable o el componente, sustituyendo la grapa de amarre si estuviera afectada. Esta puede ser una reparación tediosa ya que, en ocasiones, implica el desmontaje de varias piezas plásticas vistas que pueden sufrir algún desperfecto durante su manipulación.
    También es posible que se rompan las pestañas de anclaje de las piezas plásticas (donde se amarran las grapas). En estos casos, del mismo modo que en el ejemplo anterior, también puede emplearse un adhesivo como LOCTITE Double Bubble para repararlas.
  4. Zumbido de piezas plásticas del exterior del vehículo.
    Los paragolpes, bajos, embellecedores, etc. del exterior del vehículo pueden soltarse de sus anclajes y producir un zumbido al circular a alta velocidad.
    Si el motivo ha sido la pérdida o daño de alguna grapa de anclaje, debe renovarse. Si, por el contrario, la causa ha sido la rotura de la propia pieza plástica, en función de la envergadura de la rotura, puede repararse para evitar su sustitución. Para ello, existen productos como TEROSON PU 9225, un adhesivo bicomponente estructural de poliuretano especial para la soldadura de termoplásticos (antes de su uso, se recomienda preparar la superficie con TEROSON VR 20).
  5. Silbidos por falta de estanqueidad de las puertas.
    Cuando una puerta se “descuelga” o cuando las juntas de la misma están defectuosas, se ocasionan desajustes por donde se cuela el viento al circular con el vehículo. En ocasiones, este filtraje de aire emite un silbido molesto para los ocupantes.
    Para solucionar este problema y reducir los ruidos se recomienda reajustar las bisagras (o sustituirlas si están desgastadas) y renovar las gomas.
    Las gomas de la puerta están expuestas a la humedad y a los cambios de temperatura, lo que puede provocar su agrietamiento y endurecimiento. El cuidado de las gomas es una medida de mantenimiento recomendada que asegura la estanqueidad del habitáculo. Para ello, existen productos como el aceite de silicona LOCTITE LB 8021, un lubricante universal muy fácil de aplicar gracias a su presentación en spray. Antes de usarlo se recomienda limpiar adecuadamente la superficie de aplicación con un limpiador de uso general como LOCTITE SF 7063.

Conclusión

Aunque el desarrollo de nuevos materiales enfocados a absorber ruidos y el avance en las técnicas de diseño y montaje de los vehículos han favorecido notablemente a su insonorización, es normal que, con el paso de los años, las vibraciones y las variaciones de temperatura a las que se somete el vehículo provoquen desajustes que producen ruidos molestos. Sin embargo, gracias al ingenio y experiencia de los talleres y a la evolución de productos específicos para la reparación de plásticos, es posible solucionar este tipo de desajustes y reducir los ruidos de forma ágil y evitando costosas reparaciones.

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Categorias: Reparación mecánica