La instalación eléctrica del taller: interruptores magnetotérmicos

Por Ruta 401

Además de la maquinaria, los equipos, el personal y el local de trabajo, para un taller es imprescindible tener una instalación eléctrica que garantice el buen funcionamiento de la iluminación y todos aquellos aparatos que dependen de la energía eléctrica.

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Asimismo, es imprescindible que esta instalación esté en perfecto estado y ofrezca la intensidad adecuada para que el circuito no se sobrecaliente, ya que esto podría dar lugar a cortocircuitos y potenciales riesgos de seguridad para el taller y sus trabajadores.

Los interruptores magnetotérmicos

Los interruptores magnetotérmicos son un elemento fundamental en la instalación eléctrica de un taller, de hecho han reemplazado casi por completo a los fusibles. Su principal función es actuar como un elemento de control y seguridad, impidiendo que la instalación eléctrica (o una línea en concreto) consuma más amperios de los que puede permitirse.

Estos interruptores también permiten abrir de forma voluntaria el circuito y son fáciles de reposicionar si saltan a causa de una sobreintensidad.  Esto les otorga una importante ventaja frente a los fusibles, que se deben reponer cada vez que se funden.

A la hora de instalar los interruptores magnetotérmicos en el taller hay que tener en cuenta varios conceptos: la sección de cable y la intensidad de la línea. Son dos conceptos íntimamente relacionados. La intensidad que es capaz de ofrecer una línea depende (entre otros factores) de la sección del cable. Así, tenemos que:

  • Sección de 1,5 mm2: 10 amperios de intensidad
  • Sección de 2,5 mm2: 16 amperios de intensidad
  • Sección de 4 mm2: 20 amperios de intensidad
  • Sección de 6 mm2: 25 amperios de intensidad
  • Sección de 10 mm2: 32 amperios de intensidad
  • Sección de 1,5 mm: 10 amperios de intensidad

Saber la intensidad máxima de la instalación general y de cada línea es fundamental, ya que el interruptor magnetotérmico debe tener como máximo dicha intensidad, para saltar antes de que el circuito se sobrecaliente. Por ejemplo, si tenemos una línea con una sección de cable de 2,5 milímetros debemos instalar para ella un magnetotérmico de 16 amperios de intensidad como máximo.

Hay que tener en cuenta que debe haber un magnetotérmico para la instalación general, y otros interruptores para cada línea adicional. Por ello, los magnetotérmicos se colocan en la cabecera de la línea, ya que han de proteger a todas las líneas y a todos los aparatos que hay conectados a ellas. De esta forma tenemos que:

  • Una línea general de 6 mm2 debe estar protegida por un magnetotérmico de, como máximo, 25 amperios.
  • Una línea para enchufes de 1,5 mm2 debe estar protegida por un magnetotérmico de, como máximo, 10 amperios, que ha de estar colocado “aguas abajo” del de 25 amperios.

Por último, cabe resaltar un error muy común a la hora de instalar interruptores magnetotérmicos. Mucha gente cree que la solución para evitar que salten es aumentar la intensidad del magnetotérmico. Nada más lejos de la realidad. La función de estos interruptores es precisamente que la línea no rebase el tope de intensidad permitido marcado por la sección del cable. Al aumentar la intensidad de magnetotérmico, aumenta también su “permisividad” al paso de la corriente, con lo cual el circuito se expone aún más a sobrecalentamientos y cortocircuitos.

Esperamos que el artículo te haya sido útil y que hayas aprendido más cosas sobre los interruptores magnetotérmicos.

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Categorias: Mecánica