Artículo Técnico: ’Reparación de daños de forma mecánica’

Por Ruta 401

La reparación de daños de forma mecánica es el sistema de reparación de la chapa más tradicional, en el cual la deformación es corregida a través de una serie de esfuerzos  mecánicos aplicados por el profesional del taller. El tipo de esfuerzo a aplicar se define como técnica de conformado y, dependiendo del tipo de daño que presente el metal, se ha de aplicar una técnica u otra.

De forma general, el conformado del daño es efectuado a través del golpeo continuado y controlado de la chapa a través de una herramienta de percusión (martillos de carrocero y limas de repasar). Para limitar el efecto del martillo y restituir la forma del panel, en la cara del panel contraria a la de golpeo, se coloca un tas, sufridera o palanca que presente una forma similar a la de la chapa. Para zonas de acceso limitado o golpes de mayor intensidad, el desabollado se lleva a cabo con palancas de diferente geometría y dimensiones.

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Actualmente, el empleo de técnicas de reparación de daños de forma mecánica ha disminuido como consecuencia de las nuevas configuraciones y técnicas de fabricación de carrocerías empleadas por los fabricantes. A pesar de ello, siguen habiendo ciertas operaciones en las que es fundamental reparar la chapa con este tipo de técnica.  

En este sentido, los motivos que explican la menor utilización de este tipo de técnica son los siguientes:

  • Necesidad de desmontar los componentes que revisten o cierran dichos componentes (guardafangos, guarnecidos, etc.) para acceder a la cara interna.
  • Introducción de dobles chapas, perfiles o elementos de seguridad en las caras internas del panel que dificultan el conformado.
  • La Falta de accesibilidad para introducir los útiles pasivos de conformado.
  • Reducción del espesor de los paneles metálicos. Esta circunstancia limita el esfuerzo soportado por el metal antes de sobreestirar.  
  • La Presencia en el mercado de sistemas de reparación a los cuales les afecta en menor medida los motivos mencionados.

Técnicas de conformado

El conformado de la chapa de forma mecánica requiere que el profesional domine y aplique las siguientes técnicas de reparación:

  • Utilización de la herramienta de percusión
  • Técnica para la Eliminación de tensiones internas
  • Técnicas para la Extracción de la abolladura
  • Técnicas finales de Conformado e igualado de la chapa

Todas ellas se analizan a continuación, teniendo en cuenta que cuando se trabaja con aluminio los golpes se han de reducir a lo mínimo posible, siendo sustituidos por esfuerzos de empuje tras haber atemperado el metal, y la herramienta empleada debe ser específica (martillos de nylon, magnesio, tases y palancas recubiertos con caucho, etc.).

Utilización de la herramienta de percusión

De forma general, y siempre que sea posible, la cara de contacto de la herramienta de percusión debe golpear de forma paralela la superficie dañada, de modo que se evite el golpeo con el canto de la misma. Así, se evita la aparición de marcas, el aplastamiento del metal y el sobreestiramiento de la chapa.

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Respecto a la intensidad de golpeo, de forma general, para conformar desperfectos de poca resistencia se mueve la mano ejerciendo la fuerza desde la muñeca. Por el contrario, para reducir desperfectos de mayor resistencia se golpea ejerciendo la fuerza con el antebrazo tomando como punto de movimiento el codo.

Técnicas para la Eliminación de tensiones internas

La deformación del metal provoca que su estructura interna sufra cambios. Complementariamente, en zonas colindantes a la de la colisión, pueden aparecer deformaciones inversas (denominadas en el taller como “costillas”).

Ambas circunstancias dificultan el proceso de desabollado y conformado del golpe, por ello antes de iniciar cualquier operación es necesario eliminarlas o atenuarlas. Para ello, basta con golpear directamente las “costillas”. En lo referido a las tensiones derivadas de los cambios de la estructura interna, irán desapareciendo a lo largo del proceso de conformado.

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En otras situaciones de trabajo, golpear los cantos de la pieza cercanos a la zona reparada, o iniciar el desabollado por la zona más hundida empleando las técnicas que a continuación se explican, provoca que las tensiones internas vayan desapareciendo.

Técnicas para la Extracción de la abolladura

Una vez eliminadas las tensiones internas, se procede a realizar la extracción del golpe. Para ello, se pueden emplear las siguientes técnicas de desabollado:

Desabollado indirecto

Es la primera técnica a emplear en el desabollado del daño, siempre y cuando el elemento pasivo (tas o palanca generalmente) no abarque toda la superficie de la abolladura. Consiste en colocar el elemento pasivo por la cara interna del panel y en la zona más hundida del daño para, a continuación, golpear con el martillo las zonas salientes (“costillas”) a la vez que se ejerce presión con el tas o palanca.

Las fuerzas contrapuestas permiten rebajar las “costillas”, reducir las tensiones internas, y extraer el daño con la menor repercusión posible sobre el metal. Su principal inconveniente es que está técnica es poco efectiva en daños en los cuales la abolladura no es limpia (el metal presenta un exceso de arrugas o pliegues).

Desabollado directo

Esta es la técnica empleada para conformar daños de menor tamaño en los que el tas abarca toda su superficie. Para ejecutar el desabollado, se coloca el tas sobre las pequeñas zonas hundidas a conformar y se golpea directamente sobre la chapa con o sin rebote del tas (dependerá del comportamiento del metal).

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La principal pega de esta técnica es que el golpe repetitivo sobre el metal sin rebote del tas aumenta significativamente el riesgo de sobreestirar la chapa.

Desabollado por golpeo o palanqueo

Se trata de golpear o palanquear directamente con el tas, palanca u otro útil la abolladura por su cara interna. Esta técnica suele emplearse en aquellos casos en los que las otras técnicas no son válidas. El golpeo es preferible hacerlo con un tas con superficie ligeramente curvada, que disponga de buen agarre (tas de diábolo) y que reduzca la aparición de marcas. Si se utilizan palancas, el desabollado se realizará siempre que se pueda con la superficie de la palanca que menos riesgo presente de marcar el metal.

Al golpear o palanquear directamente el metal, existe riesgo de extraer demasiado el golpe, motivo por el cual puede colocarse otro tas en la cara opuesta para reducir este inconveniente.

Técnicas finales de conformado e igualado de la chapa

Una vez extraído el golpe, se procede a ejecutar las técnicas finales de igualado y acabado de la chapa. Las técnicas utilizadas son las siguientes:

Aplanado

Su misión es eliminar pequeños puntos elevados de la chapa que han quedado tras el desabollado. Consiste en golpear con el martillo de carrocero la parte saliente de chapa a la vez que se sufre el golpe por el lado contrario con el elemento pasivo sin que este rebote o con un rebote mínimo.

Si no existe acceso, se puede golpear de refilón con la peña del martillo, perpendicularmente a través de un botador, o aplanar el punto elevado a través  del electrodo de recalcado de los equipos multifunción SPOT.

Recogido

La aplicación de esta técnica permite devolver el espesor a la chapa cuando ha quedado sobreestirada y es imposible dejarla a nivel. De forma general el recogido de la chapa se efectúa con aporte de calor, ya que la técnica manual es muy laboriosa y poco efectiva.

El recogido con aporte térmico se lleva a cabo con un equipo multifunción SPOT. Para tal fin, se monta sobre la pistola el electrodo de carbono (solo válido para recoger aceros), o el electrodo de recalcar. El primero se aplica ejerciendo espirales desde fuera de la zona sobreestirada hacia adentro, mientras que el segundo se coloca perpendicularmente sobre la zona más elevada hasta ver que el metal se pone al rojo vivo.

En ambos casos, una vez aportado el calor, se enfría la zona con una bayeta o trapo mojado para que el cambio de temperatura posibilite la retracción de la chapa manteniendo el espesor del metal.  

Batido

El proceso de conformación del metal finaliza con el batido. Su misión es la de igualar los pequeños desniveles que presenta la chapa, así como el espesor de la superficie trabajada.  

La operación consiste en golpear suavemente toda la zona conformada con la lima de carrocero, evitando el rebote del elemento pasivo o dejando que rebote mínimamente.

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Categorias: Carrocería y parabrisas