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Cómo mejorar el aspecto de la carrocería gracias a las masillas

Por Ruta 401

Conocida coloquialmente como “cemento”, la masilla es un elemento muy útil a la hora de reparar y mejorar el aspecto de la carrocería. La reparación de raspones y golpes en la carrocería del coche es uno de los servicios más demandados en los talleres. Y aunque suelen significar trabajo para el chapista, la utilización de masillas es una solución, que si bien no elimina el trabajo que realiza el chapista, sí que proporciona buenos resultados y permite que el exterior de los vehículos luzca un buen acabado.

La finalidad principal de las masillas es la de arreglar anomalías en la chapa. Se utilizan como relleno y cuentan con la ventaja de una escasa retracción y una capacidad de secado muy rápido. Esto es debido a que a la mayoría de las masillas, formadas por resina de poliéster, se les añade como catalizador peróxido de benzoilo y con esto se consigue un endurecimiento ideal. Esta mezcla ha de realizarse de forma correcta para conseguir el mejor resultado posible.

La reparación de la pintura de coche mediante masillas se puede hacer a espátula o a pistola, esta segunda sobre todo cuando la superficie es grande, ya que hacerlo a espátula requeriría demasiado tiempo. Aplicar la masilla con pistolas aerográficas consigue una mayor uniformidad.

carroceria

Tipos de masillas

Aunque todas las masillas sean de poliéster, hay un tipo de masilla para cada reparación. El material del que esté hecha la pieza que quieras reparar requiere de uno u otro tipo.

La masilla más común es la masilla multifuncional o universal que se adhiera tanto a chapa como a galvanizados o aluminios. Ofrece un lijado fácil. Como la masilla LOCTITE PP, que se emplea, entre otras muchas cosas, en el acabado superfino para la reparación de carrocería.

Las masillas para plástico son idóneas, por ejemplo, para los parachoques y se adaptan perfectamente a las deformaciones que puedan sufrir. Una masilla para plásticos recomendable es TEROSON UP 320 PF, altamente flexible y con una textura ultrafina que ayuda a crear una superficie suave, con filos perfectos.

La masilla de fibra de vidrio posee una excelente flexibilidad y permite una rápida aplicación. También cuenta con una adherencia óptima y resistencia térmica, química y mecánica, además de un elevado poder de relleno. Una de las masillas con mayor estructuralidad es TEROSON UP 325 GFF, que rellena y repara en una sola vez. También recomendable es la masilla LOCTITE PP-15 con un acabado ultrafino y especial adherencia.

Por último, no podemos olvidarnos de las masillas especiales de muy altas prestaciones como la TEROSON EP5010 TR. Se caracteriza por un acabado óptimo, además de por ofrecer una gran adhesión al acero y al aluminio. Está considerada la masilla ideal, ya que ofrece seguridad e higiene en los complicados trabajos de estañado en la chapa. Su calidad es tal que está indicada para todo tipo de planchas metálicas, especialmente aluminio. Si te interesa, este producto bicomponente se presenta en cartuchos y se aplica a la carrocería por medio de la boquilla de mezcla que se acompaña por el mismo.

Cómo aplicar la masilla

Para un correcto uso de la masilla, se deben seguir los siguientes pasos:

  1. Lijar la zona donde se va a aplicar y rebajar los bordes, teniendo en cuenta que hay que lijar un par de centímetros más del lugar donde esté el daño. Hay que asegurarse que la zona esté completamente seca y limpiarla con disolvente para que la masilla adhiera perfectamente.
  2. Realizar la mezcla de masilla y catalizador. Importante leer las indicaciones que dé el fabricante de la masilla sobre la cantidad de mezcla, ya que debe alcanzar un color homogéneo. En el caso particular de usar la masilla TEROSON EP 5010 TR, hay que tener en cuenta que la mezcla se realiza ya de forma automática y sin margen de error gracias a la boquilla estática de mezcla.
  3. Aplicar la mezcla. Para empezar, tendrás que aplicar un espesor suficientemente grande de mezcla como para cubrir por completo el daño. Para aplicarlo, tendrás que presionar fuertemente con la espátula a fin de evitar la formación de burbujas y bolsas de aire. Posteriormente, se aplicará una segunda capa más fina en cruz respecto a la primera y siempre moviendo la espátula en el mismo sentido.
  4. Dejar secar. Hay masillas que secan más rápido que otras. Mirar el tiempo que recomienda el fabricante.
  5. Lijar. Puedes usar una lija para lo más grueso y luego otra más fina para conseguir un mejor acabado.
  6. Cubrir la masilla con aparejo. Servirá de soporte a la pintura de acabado.

  

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