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Coches con golpe para reparar: ¿Qué daños presentan?

Por Ruta 401

Los vehículos de transporte por carretera están expuestos al riesgo de sufrir accidentes y daños de diferente índole. Los datos ofrecidos por el sistema de gestión de las compañías aseguradoras (CICO) arroja una media anual de 1,75 millones de accidentes leves en España, cifra a la que se le deben sumar otros siniestros de mayor envergadura que, por fortuna, ocurren con bastante menos frecuencia. Por tanto, es habitual que lleguen al taller de chapa y pintura coches con golpes para reparar, que deben ser tratados de distinta forma en función de las características del daño que presenten.

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También cabe destacar que existe un mercado de venta de vehículos siniestrados que son comprados por particulares o empresas para ser reparados y puestos posteriormente a la venta. Esto obliga a los profesionales del taller y demás personas involucradas en la operación, a tener nociones sobre los tipo de daños que pueden encontrarse en el vehículo para determinar la viabilidad de la operación.

Tipos de daños que presentan los coches con golpe para reparar

Desde el punto de vista de la reparación en el taller de carrocería, los daños ocurridos sobre un coche pueden ser muy variados y distintos entre sí, ya que cada vehículo tiene unas características constructivas muy concretas en lo referido a aspectos como los materiales empleados o la forma, nivel de resistencia y espesor de las piezas afectadas, entre otros.

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Esto hace que la experiencia del profesional del taller suponga un aspecto clave para efectuar la reparación con garantías de calidad en un tiempo prudencial.  

A pesar de esta variabilidad, los daños que presentan los coches con golpes para reparar se pueden clasificar según distintos aspectos generales que, a su vez, definen la dificultad de la reparación, el tiempo que se le tiene que destinar y los equipos y métodos necesarios para hacerla. Estas son las formas en las que se puede clasificar un daño:

  • Según su responsabilidad estructural
  • Según su ubicación
  • Según las características de su reparabilidad
  • Según su extensión

Daños según su responsabilidad estructural

La gravedad de los siniestros ocurridos sobre la carrocería del vehículo depende, fundamentalmente, de la intensidad del impacto. Por tanto, los golpes de menor intensidad suelen generar daños de poca envergadura que afectan únicamente a piezas de revestimiento o pequeños elementos del interior de las mismas (soportes, grapas de fijación, etc.). Este tipo de daños en coches con golpes para reparar no suelen afectar a la estructura del vehículo, por lo que la responsabilidad estructural no se ve comprometida en estas situaciones.

La reparación de este tipo de daños es la menos compleja que se puede llevar a cabo en el taller de carrocería, ya que se puede efectuar con herramientas y equipos que no requieren una gran inversión. Generalmente, consiste en reparar las piezas que presentan daños por un valor inferior al que supone cambiar dichos componentes (fisuras en plásticos, bollos en chapas metálicas, etc.) o sustituir aquellos elementos que, por cuestiones económicas, estructurales o de reparabilidad, no compensa reparar.

Por el contrario, a medida que la intensidad de la colisión aumenta, los daños que presenta el vehículo son cada vez más susceptibles de comprometer la responsabilidad estructural, lo que dificulta la reparación de los daños ocurridos y precisa un conocimiento técnico más exhaustivo por parte del operario. Además, este tipo de daños lleva implícita la necesidad, en muchos casos, de disponer de utillaje y equipos más específicos y costosos, como pueden ser bancadas o equipos de soldadura. Por último, cuando existen daños estructurales en los coches con golpes para reparar, se ha de valorar el valor venal del vehículo para garantizar que, ante una posible compra para revenderlo, la influencia del precio de la reparación no suponga un problema para el precio final de venta.

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Según su ubicación

Es de lógica pensar que los daños que presentan los coches con golpes para reparar se ubican en la propia zona de impacto, aunque la realidad es que, en determinadas situaciones, las anomalías pueden encontrarse en otras áreas. De este modo, los daños quedan clasificados así, según su ubicación:

  • Daños directos. Son las anomalías que aparecen en la misma zona de impacto tras cualquier accidente. Se localizan a simple vista, pero es necesario tener en cuenta que, en ocasiones, los daños también pueden estar presentes en algún componente interno, especialmente cuando la pieza exterior es de termoplástico y, tras su impacto, ha recuperado su forma inicial. 

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  • Daños indirectos. Son daños que se dan cuando la intensidad del golpe es mayor y aparecen también en zonas alejadas de la del propio impacto. Esta aparición de daños es consecuencia de la trasmisión de fuerzas y energía que se produce a través de la estructura del vehículo. Por ejemplo, cuando se produce una colisión delantera de cierta intensidad, es común que aparezcan deformaciones sobre el panel y los arcos de techo.

Daños según las características de su reparabilidad

En el momento de iniciar la reparación, es necesario tener en cuenta ciertas variables que pueden obligar al cambio de la pieza dañada o que, en caso de repararse, determinan el utillaje que es necesario para solucionar la anomalía. Así pues, al examinar un coche con golpes para reparar, se deben ponderar estas variables:

  • Naturaleza del material. Los materiales empleados en la fabricación de las carrocerías son muy diversos, pero los más utilizados son las aleaciones de hierro (aceros convencionales y aleados), las aleaciones de aluminio y los plásticos. En esta tabla se muestra una comparativa de estos materiales:
 

Acero convencional

Aceros aleados

Aluminio 

Plástico

Coste de la pieza sustituida

- Reducido.

-Mayor que el del acero convencional.

-Mayor que el del acero y el plástico.

-Mayor que el del acero y menor que el del aluminio.

Herramienta 

-Disponible en cualquier taller.

-Dependiendo del tipo de acero se requieren utillajes específicos, como es el caso de los aceros al boro.

-Imprescindible utilizar herramientas específicas para evitar la corrosión galvánica.

-Se necesitan equipo, zonas de trabajo y utillajes específicos. 

- Utillajes económicos disponibles en cualquier taller.

Dificultad de la reparación

-Reducida.

 

 

-Más compleja que la del acero convencional porque se trabaja con espesores más reducidos.

-Los aceros al boro toleran en menor medida el calor y el trabajo mecánico, por lo que en ocasiones la pieza se sustituye directamente.

-Mayor que la de cualquier acero o plástico por las características del aluminio (más rígido, admite peor el calor, etc.).

- Reparar plásticos no es complejo, aunque hay que prestar especial atención a la limpieza y activación del sustrato y a la aplicación de una

 

técnica de reparación. 

 


  • Acceso a la zona de reparación. La carrocería del coche es un conjunto complejo de multitud de piezas. La presencia de refuerzos, piezas cerradas o dobles chapas es algo frecuente que limita o imposibilita la reparación por la cara interna del metal (como tradicionalmente se hacía), lo que obliga a disponer de equipos que permitan la reparación desde el exterior (equipo multifunción SPOT para aceros y de descarga de condensadores para aluminio)

Daños según su extensión

Otro factor que permite clasificar un golpe es su extensión, de tal forma que se distinguen los daños leves, medios y graves. Para determinar con exactitud a qué grupo pertenece cada daño de un coche con golpes para reparar, es necesario disponer de herramientas de valoración estandarizadas (GT Estimate y Solera). En la Guía descargable ”Valoración de daños en el taller de carrocería” se analiza al detalle la importancia que tiene este aspecto en el taller de carrocería y algunas de las herramientas de apoyo necesarias para que el taller realice esta tarea.  

 

Tipo de abolladura

Criterios de valoración para determinar la extensión del daño

En pieza metálica

En pieza de plástico

Leve

El daño tiene un tamaño de unos 10 cm o menos.

La pieza presenta pequeñas deformaciones.

Media

En piezas grandes no supera el 10 % de la extensión total.

En piezas pequeñas no supera el 20 %.

La pieza presenta una o varias deformaciones de mayor tamaño.

Grave

En piezas grandes supera el 10 % de la extensión total.

En piezas pequeñas supera el 20 %.

La pieza presenta deformaciones de gran tamaño.

 

Cómo reparar abolladuras

Sobre chapa metálica

Como acabamos de comentarte, el primer criterio que se debe tener en cuenta para reparar abolladuras es el de su acceso a la cara interior, ya que de este depende la elección del sistema de reparación a utilizar. Estas son las posibles opciones:

  • Si existe acceso a la cara interior, la forma de reparar una abolladura es mecánicamente y mediante equipos multifunción sacabollos SPOT. El desabollado manual se efectúa con tases, palancas y herramientas de percusión como el martillo de repasar o la lima de batir, mientras que el equipo SPOT se utiliza para recoger la chapa cuando presenta estiramiento. En el artículo “Reparación de daños de forma mecánica” puedes ver en detalle la manera de realizar este proceso correctivo. 

Otra forma de reparar estos daños con buen acceso es utilizar los sistemas de varillas, que no dañan la pintura; aunque su rango de aplicación está limitado a daños de menor envergadura.

  • Si no existe acceso por la cara interna del panel o el acceso es insuficiente, el daño se repara íntegramente con equipos multifunción sacabollos SPOT. Estos equipos integran distintos elementos de tracción que se sueldan sobre la chapa (estrella, arandela, alambre ondulado, etc.) para efectuar el desabollado con una serie de útiles de tracción (martillo de inercia, levas de tiro, etc.) y electrodos de calentamiento para recoger el metal. En el artículo “Equipos multifunción SPOT para la reparación de chapa cuando no hay acceso” se analiza con más detalle la forma de reparar abolladuras con estos equipos.

Otros métodos empleados para efectuar la reparación desde el exterior son los desabolladores neumáticos, las ventosas (manuales, neumáticas o adhesivas) y los equipos de inducción. Los dos últimos sistemas de reparación no dañan la pintura.

  • En los casos en los que los daños son de mayor envergadura y/o su reparación tiene un coste económico superior al de la sustitución, se procede al cambio de la pieza. 

Sobre piezas plásticas

Las abolladuras sobre plásticos aparecen únicamente en termoplásticos. Para corregir la deformación se aplica calor controlado (sobre unos 350 ºC) sobre la zona dañada hasta que quede maleable. A continuación, se empuja el daño con la ayuda de un tas y, sin dejar de ejercer presión, se enfría la superficie.

Conclusión

En el momento de reparar o adquirir cualquier vehículo que presente daños, es imprescindible tener un determinado conocimiento técnico que permita clasificar dichas anomalías de forma correcta. Con ello, se obtiene una visión precisa de las necesidades exigidas por cada daño con el objetivo de efectuar una valoración precisa, conocer los métodos más acordes a cada tipo de reparación y utilizar las herramientas y utillajes necesarios.

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Categorias: Carrocería y parabrisas