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¿Cómo reparar el radiador del coche?

Por Ruta 401

foto portada radiador reparacion_opt

El radiador del sistema de refrigeración del vehículo es un componente esencial para garantizar el correcto funcionamiento del motor. Este elemento permite disipar el calor del líquido refrigerante, encargado de circular por el motor, para evitar su sobrecalentamiento. Por eso es tan importante reparar el radiador del coche a tiempo, cuando tiene algún problema o avería, para evitar daños mayores. 

Por lo general, el radiador está formado por un serpentín de tubos metálicos (normalmente de aluminio) a través de los cuales circula el líquido refrigerante caliente proveniente del motor. Gracias al aire generado por el ventilador, este circuito se enfría y el líquido refrigerante sale del radiador a la temperatura adecuada para volver a recircular a través del motor.

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Una avería común que hace necesario reparar el radiador del coche consiste en la pérdida de líquido refrigerante debido a una fuga en el circuito, cosa que ocasiona una alteración en el ciclo de enfriamiento del motor. Y un sobrecalentamiento en este podría ocasionar averías muy graves, tanto en el propio motor como en otros componentes del vehículo dependientes del mismo.

Una pista de que se debe revisar y quizá reparar el radiador del coche es que el vehículo advierta de que el nivel de anticongelante no es el correcto, lo cual hace mediante un testigo luminoso en el cuadro de instrumentos. Además, es fundamental prestar atención a los restos de anticongelante que el vehículo pueda evacuar en el suelo, ya que pueden orientarnos de la posición aproximada de la fuga. Estas evacuaciones no deben confundirse con la expulsión de agua condensada (incolora), procedente del aire acondicionado, o de aceite.

Método para reparar el radiador del coche 

A continuación, se describen los pasos necesarios para reparar el radiador del coche cuando tiene una fuga:

  1. Localizar el foco de la fuga. Antes de buscar el foco de la fuga en el radiador, se recomienda revisar tanto el depósito de líquido refrigerante (que podría presentar alguna fisura) como su tapa (que podría haberse oxidado o desgastado y adquirido holgura).
    También puede ocasionarse una fuga por grietas en las mangueras de conexión del propio radiador o bien porque las abrazaderas de estas mangueras hayan podido aflojarse.
    Si se constata que la fuga se encuentra en el radiador, se debe proceder a localizar su origen. Para ello, se tiene que poner en marcha el motor, esperar a que tome temperatura y buscar en qué punto aparece un burbujeo rebosante de líquido de un color llamativo.
    El líquido se encuentra bajo presión en el circuito, por lo que podría proyectarse si el orificio de la fuga es considerable. Por ello, es fundamental que el técnico de taller utilice las protecciones necesarias para reparar el radiador de un coche.
    Para permitir una fácil localización de la fuga, es recomendable que el radiador no tenga suciedad acumulada. Si la tiene, lo adecuado es limpiarlo superficialmente.
  2. Vaciar el radiador. Con el motor completamente frío, se debe abrir la válvula de descarga (ubicada en el fondo del radiador) para vaciar el líquido refrigerante.
    Si, además de reparar la fuga en el radiador del coche, se va a proceder a la sustitución del líquido refrigerante, debe asegurarse el vaciado completo del circuito. Para ello, es recomendable volver a llenar el depósito con agua y arrancar el vehículo unos minutos sin que este líquido llegue a calentarse. De esta forma, se obliga a recircular el agua y, así, se arrastran los restos de refrigerante viejo hacia la válvula de descarga. Este paso puede repetirse varias veces hasta que la evacuación salga limpia.
  3. Preparar la superficie a reparar. Se tiene que llevar a cabo un saneado abrasivo en el área que se va a intervenir para librarla de posibles restos de óxido y corrosión. Esto facilita la adherencia del producto de recubrimiento.
    Tras sanear la zona, hay que soplar los restos metálicos que pudieran quedar adheridos al radiador y desengrasar y limpiar la superficie. Para ello, se recomienda utilizar productos adecuados para tal fin, como  LOCTITE SF 7063.
  4. Reparar la fuga. El siguiente paso es aplicar sobre la zona afectada una masilla epoxi que permita una adherencia fiable al aluminio del radiador y sea capaz de resistir las exigencias de presión y temperatura demandadas en la pieza. Un ejemplo de este tipo de producto es LOCTITE EA 3475, un epoxi bicomponente reforzado con polvo de aluminio, óptimo para la reparación de piezas de aluminio con grietas o desgastadas. Este producto se mezcla y moldea fácilmente y evita el oxidado futuro. Además, esta solución permite una temperatura de operatividad en la zona reparada de -20 a +120 ºC.
  5. Curado de la aplicación. Se debe respetar el tiempo estipulado por el fabricante del producto seleccionado para asegurar el óptimo curado de la zona reparada. En el caso de LOCTITE EA 3475, el tiempo óptimo de curado a una temperatura de 20 ºC son 180 minutos.
  6. Limpiar la zona. Una vez que el producto de recubrimiento haya curado, se ha de proceder a alisar ligeramente la superficie para evitar que queden protuberancias y limpiar la zona adecuadamente.
  7. Volver a llenar el circuito de líquido refrigerante. Si además de reparar el radiador del coche, se ha decidido sustituir el líquido refrigerante, es fundamental elegir el producto adecuado según la ficha técnica y la recomendación del fabricante, ya que, en caso contrario, el correcto funcionamiento del sistema de refrigeración se podría ver afectado.
    Para llenar el circuito, es importante conocer la capacidad del mismo (este dato puede consultarse en el manual de usuario del vehículo). Debe rellenarse el depósito hasta el nivel recomendado (marcado en el propio depósito).
    En este momento, es adecuado poner en marcha el motor y esperar a que el líquido se bombee y fluya a través del circuito. El nivel de líquido en el depósito va a disminuir, así que se debe completar hasta volver a alcanzar el nivel recomendado.
  8. Purgar el circuito. A través de la válvula situada en la parte superior del radiador, se debe purgar el circuito. Se recomienda dejar abierta la válvula durante unos 10 minutos, con el motor en marcha, para que salga el exceso de aire.

Conclusión

La revisión del nivel de líquido refrigerante es una actuación común en todo mantenimiento preventivo y puede indicar la necesidad de reparar el radiador del coche. Esta tarea es fundamental ya que, si no se asegura un nivel correcto del líquido, se puede incurrir en averías de mayor grado.

Ante una fuga en el radiador, es esencial ser metódicos con los pasos a seguir a la hora de repararla y utilizar productos de calidad, puesto que el radiador es un componente de alta exigencia térmica. Además, por su interior circula líquido a alta presión y la zona reparada debe resistir sus requerimientos.

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Categorias: Reparación mecánica