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¿Cómo reparar el radiador de un coche?

Por Ruta 401

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El radiador del coche es un componente esencial del sistema de refrigeración del vehículo, ya que gracias a él se garantiza el correcto funcionamiento del motor. Este elemento permite disipar el calor del líquido refrigerante, encargado de circular por el motor, para evitar su sobrecalentamiento. Por eso es tan importante mantener y reparar el radiador del coche correctamente si se desean evitar daños mayores. 

El radiador del coche y sus averías

El radiador de refrigeración del motor fue inventado por Wilhelm Maybach en 1897 y fue mejorado por Samuel Brown, quien aumentó considerablemente su capacidad refrigerante.

Por lo general, este componente está formado por un serpentín de tubos metálicos a través de los cuales circula el líquido refrigerante caliente procedente del motor. Gracias al aire generado por el ventilador, este circuito se enfría y el líquido sale del radiador a la temperatura adecuada para volver a recircular por el motor.

Una avería común que hace necesario reparar el radiador de refrigeración del coche de forma inmediata consiste en la pérdida de líquido refrigerante debido a una fuga en el circuito. Esto puede ocasionar una alteración en el ciclo de enfriamiento del motor, y un sobrecalentamiento en este podría causar averías muy graves, tanto en el propio motor como en otros componentes del vehículo que dependen de él.

Se debe prestar especial atención cuando el testigo luminoso (u otra indicación en formato texto) en el cuadro de instrumentos advierta de que el nivel de anticongelante no es el correcto. Además, es fundamental observar los restos de este líquido que el vehículo pueda dejar en el suelo, ya que pueden orientar sobre la posición aproximada de la fuga. Estas evacuaciones no deben confundirse con la expulsión de agua condensada (incolora), procedente del aire acondicionado, o de aceite.

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Pasos para reparar el radiador de un coche 

A continuación, se describen los pasos fundamentales para reparar el radiador de un coche cuando existe una fuga:

  1. Localizar el foco de la fuga. Antes de diagnosticar la fuga en el radiador, se recomienda revisar tanto el depósito de líquido refrigerante (que podría presentar alguna fisura) como su tapa (que podría haberse oxidado, deformado o desgastado y adquirido holgura).

    La fuga puede existir a causa de grietas o microroturas en las mangueras de conexión del propio radiador o porque las abrazaderas de estas mangueras han podido aflojarse.

    Si se constata que se encuentra en el radiador, se debe proceder a localizar su origen. Para ello, se tiene que poner en marcha el motor, esperar a que tome temperatura y buscar en qué punto aparece un burbujeo del que rebosa líquido de un color llamativo.

    El líquido se encuentra bajo presión en el circuito, por lo que podría salir proyectado si el orificio de la fuga es considerable. Por ello, es fundamental que el técnico de taller utilice las protecciones necesarias para reparar un radiador de coche.

    Para una fácil localización de la fuga, es recomendable que el radiador no tenga suciedad acumulada (ni en el exterior ni en el interior). Si la tiene, lo aconsejable es limpiarlo bien con un producto de calidad. Un ejemplo de limpiador adecuado para este fin es LOCTITE SF 7840. Cuando se utilice, hay que recordar emplearlo en disoluciones con más de 20 partes de agua para evitar daños sobre piezas de plástico o superficies pintadas que puedan entrar en contacto con él.
  2. Vaciar el radiador. Con el motor completamente frío, se ha de abrir la válvula de descarga (ubicada en el fondo del radiador) para vaciar el líquido refrigerante.

    Debe asegurarse el vaciado completo del circuito. Para ello, es recomendable llenar el depósito con agua destilada o anticongelante y arrancar el vehículo unos minutos sin que este líquido llegue a calentarse. De esta forma, se obliga a recircular el agua y, así, se arrastran los restos de refrigerante viejo hacia la válvula de descarga. Este paso puede repetirse varias veces hasta que la evacuación salga limpia.

  3. Preparar la superficie a reparar. Se debe llevar a cabo un saneado abrasivo en el área que se va a intervenir para librarla de posibles restos de óxido y corrosión. Esto facilita la adherencia del producto de recubrimiento.
    Tras sanear la zona, hay que soplar los restos metálicos que puedan haber quedado adheridos al radiador y desengrasar y limpiar la superficie. Para ello, se recomienda utilizar productos adecuados para tal fin, como LOCTITE SF 7063 y TEROSON VR 10.

    Al limpiar el radiador de refrigeración del coche por el exterior, se debe prestar especial atención a la presión con que se limpia, dado que se corre el riesgo de que se doblen las aletas de enfriamiento del serpentín, lo cual influiría en la capacidad de disipación de calor del radiador. 

    Además, deben sellarse correctamente las conexiones eléctricas de diferentes componentes si no pueden alejarse del radiador. 

  4. Evaluación del daño y reparación de la fuga. 

    La deposición de residuos presentes en el líquido refrigerante puede provocar la obstrucción interna de los tubos. Aunque en ocasiones esta suciedad acumulada se puede desincrustar, otras veces su limpieza no es posible y es obligada la sustitución del componente.

    Sin embargo, la avería más común es el daño en el serpentín debido a impactos de piedras y elementos que se encuentran en la vía. Estos pueden provocar deformaciones y perforaciones en las tuberías. Si el daño es considerable, es posible que se requiera la sustitución completa del componente pero, si es leve, se puede reparar la zona dañada. Aunque no todos los talleres acceden a realizar este tipo de trabajos porque pueden ser operaciones complejas y minuciosas, sí existen algunos centros especializados en estas reparaciones.

    Para reparar el radiador en este caso, antes de sellar las posibles grietas mediante soldadura de aluminio es conveniente lijar la zona a tratar con una lija tipo P80 para eliminar la capa de óxido de aluminio y así favorecer la adhesión. En función del grado de avería, es posible reparar la fuga de forma ágil usando una masilla epoxi con carga de acero como LOCTITE EA 3450 que, una vez curada, presenta una alta resistencia. 

    En el caso de que la grieta tenga un tamaño considerable y no pueda repararse mediante un adhesivo estructural como LOCTITE EA 3450, debe aportarse material por medio de una soldadura de aluminio, para ello existen productos muy recomendables como por ejemplo LOCTITE EA 3464. Actualmente los radiadores son de este material que, gracias a su ligereza, ha sustituido al latón y al cobre pese a que estos son mejores conductores. Es fundamental que el cordón de soldadura sea aplicado de forma continua para garantizar una unión robusta y evitar deformaciones y es conveniente enmascarar las zonas contiguas para protegerlas de las proyecciones de soldadura que puedan deformar las tuberías.

  5. Curado de la aplicación. En el caso de que la fuga pueda ser reparada con un producto como LOCTITE EA 3450, se debe respetar el tiempo estipulado por el fabricante, nunca inferior a una hora, del producto para asegurar el óptimo curado de la zona.

  6. Limpiar la zona. Una vez que el producto de recubrimiento haya curado o bien tras una soldadura de aluminio mediante electrodo, se ha de proceder a alisar ligeramente la superficie para evitar que queden protuberancias, eliminar la escoria y limpiar la zona adecuadamente con un producto desengrasante como LOCTITE SF 7840.

  7. Volver a llenar el circuito de líquido refrigerante. Si además de reparar el radiador del coche, se ha decidido sustituir el líquido refrigerante (acción muy recomendable), es fundamental elegir el producto adecuado según la ficha técnica y la recomendación del fabricante. Ya que, en caso contrario, el correcto funcionamiento del sistema de refrigeración se podría ver afectado.

    Para llenar el circuito, es importante conocer su capacidad y el tipo de refrigerante (este dato puede consultarse en el manual de usuario del vehículo). Comúnmente, la relación de la mezcla aconsejada por el fabricante es de 60 % de líquido refrigerante y 40 % de agua. Debe rellenarse el depósito hasta el nivel recomendado (marcado en el propio depósito) para que el rendimiento del motor sea óptimo.

    En este momento, conviene poner en marcha el motor y esperar a que el líquido fluya a través del circuito. El nivel de líquido en el depósito va a disminuir, así que se debe completar hasta volver a alcanzar el recomendado.

  8. Purgar el circuito. A través de la válvula situada en la parte superior del radiador, se debe purgar el circuito. Se recomienda dejar abierta la válvula durante unos 10 minutos, con el motor en marcha, para que salga el exceso de aire.

  9. Realizar una prueba en carretera. Una vez terminada la reparación, es fundamental hacer un rodaje para verificar que la temperatura que alcanza el vehículo es la adecuada y se mantiene estable (normalmente alrededor de 90 ºC) y que la calefacción del coche funciona adecuadamente. 

    Una vez finalizada la prueba, es aconsejable comprobar de nuevo el nivel del líquido refrigerante y, si fuera necesario, rellenarlo hasta alcanzar el óptimo.

Conclusión 

La revisión del nivel de líquido refrigerante y el grado de envejecimiento y desgaste del mismo es una actuación común en todo mantenimiento preventivo. Esta tarea es fundamental ya que, en algunos casos, puede evidenciar la necesidad de reparar el radiador del coche. Además, si no se asegura una calidad y un nivel de líquido correctos, se puede incurrir en averías de mayor grado.

Al reparar una fuga en el radiador, es esencial ser metódico con los pasos a seguir y utilizar productos de calidad, puesto que el radiador es un componente de alta exigencia térmica. Además, por su interior circula líquido a alta presión y la zona reparada debe resistir sus requerimientos.

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Categorias: Reparación mecánica