3 tipos de averías de coche que suelen presentar complicaciones

Por Ruta 401

Un coche está formado por una multitud de piezas, sistemas, y elementos fijos y móviles que, con el uso, son susceptibles de sufrir averías. Es complicado generalizar qué averías se producen con más frecuencia o cuáles son más caras o complicadas, pero sí que es cierto que hay averías en ciertos componentes que tienden a complicarse. ¿Quieres saber qué tipo de averías son las que suelen presentar más problemas a la hora de repararlas? Te las contamos.

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Averías eléctricas

Un coche actual puede llevar kilómetros de cableado, a lo que hay que añadir unidades de control, sensores, actuadores, termistores, etc. Por ejemplo, la comunidad BMW señala que el BMW Serie 7 tiene casi 2,5 km. de cableado, por 1,5 km del Serie 3 y 740 metros del Serie 1. Además, estos elementos suelen estar unidos entre sí, lo que multiplica la posibilidad de averías por falsos contactos, derivaciones a masa, o cables cortados o defectuosos.

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Lo que hace que estas averías tengan reparaciones complicadas es que no siempre podemos disponer de los esquemas eléctricos para saber por dónde pasa cada cable y poder seguir la instalación eléctrica correctamente. Esto supone un mayor coste en tiempo de mano de obra.

Es frecuente que averías eléctricas, a priori sencillas, se compliquen y nos lleven más tiempo del esperado. Seguro que alguno de vosotros ha tenido que enfrentarse a la típica avería en la que la batería pierde energía de forma residual estando el coche apagado. La solución se basa en localizar el foco que provoca la fuga de energía, pero a veces no es tan fácil.

Lo paradójico de las averías eléctricas es que la solución suele ser bastante sencilla; ¡lo complicado es dar con ella o saber cómo llevarla a cabo!

Averías en la caja de cambios

Uno de los problemas de las averías en las cajas de cambios manuales es que pueden ser muy variados: desgaste en los cojinetes, holguras en engranajes, problemas en las varillas del cambio, falta de lubricación, etc. Otro inconveniente es que, en la mayoría de casos, cuando encontramos un problema de este tipo, es necesario desmontar y abrir la caja de cambios, con las horas de mano de obra que ello conlleva.

En las cajas de cambios automáticas las averías más comunes son las siguientes: la mezcla del aceite ATF con el líquido refrigerante, un nivel bajo de ATF o averías en convertidores de par, embragues y unidades de control.

En algunas cajas automáticas cambiar piezas como unidades de control o incluso embragues se puede hacer con relativa sencillez. Sin embargo, en el caso de averías más complicadas en las entrañas de la caja, puede ser necesaria enviarla a un taller especializado en este tipo de transmisiones.

Averías en el motor

Las averías en motores también son frecuentes y muy variadas, debido a la gran cantidad de piezas que incorporan y que están sometidas a estrés, rozamiento, presiones o altas temperaturas.

Las operaciones de mecánica pesada también tienen un coste elevado de mano de obra. Se debe invertir tiempo tanto en el diagnóstico como en la reparación de elementos, como pistones, cigüeñal, bielas, cilindros y un largo etcétera. En muchos casos, una avería en el motor implica tener que sacar el motor del coche y desmontarlo fuera para poder sustituir los componentes afectados.

Estos componentes suelen dar problemas y la solución acostumbra a ser difícil o tediosa, pero a veces hasta las averías más pequeñas se pueden complicar. Por eso, como profesionales, nunca nos debemos confiar y tenemos que aprender de cada caso.

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Categorias: Reparación mecánica