<img height="1" width="1" style="display:none" src="https://www.facebook.com/tr?id=504381226667916&amp;ev=PageView&amp;noscript=1">

Artículo técnico: ‘Guía básica sobre masillas para automoción’

Por Ruta 401

Las masillas para coches son uno de los anexos de pintura que más se utilizan en los talleres de reparación de carrocería y de transformación de vehículos. Son productos preparados para igualar, rellenar y nivelar una superficie que previamente ha sido reparada o modificada. Además, constituyen un soporte óptimo para las pinturas de fondo que se aplican a posteriori.

F1  guía masillas

La evolución de las masillas a lo largo de los años ha sido muy notoria, pasando de ser productos que ofrecían un acabado basto y que requerían varias capas, a ser productos específicos capaces de adaptarse al tipo de soporte sobre el cual se aplican.

Tipos de masillas

Las masillas actuales ofrecen facilidad de mezcla, aplicación, lijado y un buen acabado sobre prácticamente cualquier sustrato. La gama de productos es bastante amplia, circunstancia que aumenta la calidad final de la reparación pero que obliga al profesional del taller a tener un mayor conocimiento de las mismas.

Generalmente son productos de dos componentes (excepto las masillas putty) que endurecen a través de un secado químico obtenido al mezclar la masilla con una pequeña cantidad de catalizador. Se suministran en latas, aunque también existen formatos de aplicación a pistola. Las masillas más comunes disponibles en el mercado son las siguientes:

  • Masilla base de poliéster. Es la masilla más utilizada y más económica. Presenta un mayor contenido en resina que le aporta dureza y una buena adherencia sobre acero, fibra de vidrio y el resto de masillas. Su resistencia mecánica, de relleno y su flexibilidad son más limitadas que otras masillas. Actualmente hay fabricantes que disponen de aplicación con pistola de extrusión para conseguir una mezcla homogénea y sin presencia de poros.
  • Masilla de poliéster ligera o ultraligera, como TEROSON UP 240. Se trata de una masilla caracterizada por su baja densidad y viscosidad. Es una masilla más sencilla de aplicar y lijar, con una buena capacidad de relleno gracias a su mayor contenido en cargas, pero que, en ocasiones, puede ser más porosa.
  • Masillas con gran poder de relleno. Son un sustituto del tradicional estaño-plomo. Permiten aplicaciones de gran relleno (hasta 6 mm en algunos casos) cuando no se ha podido finalizar el desabollado por cuestiones técnicas. Esta capacidad facilita el masillado en estas situaciones con una menor aparición de poros, especialmente cuando la masilla se aplica a pistola como TEROSON EP 5010 TR.  
  • Masilla de poliéster fina para acabados. Destinada a finalizar los parches de masilla o para cubrir pequeños bollos ofreciendo un acabado liso y sin poros. Es posible incluir pasta nivelante en su composición para evitar los rechupados. TEROSON UP 210 es un ejemplo.
  • Masilla de poliéster universal. Masillas como TEROSON UP 240, Están diseñadas para ofrecer una buena adherencia sobre sustratos complejos como el aluminio o los aceros cincados o galvanizados. Además, ofrece mejores prestaciones que las de poliéster tradicionales sobre otros sustratos, con lo cual se puede utilizar como masilla de base o de acabado.
  • Masilla de aplicación con pistola aerográfica. Estas masillas permiten una aplicación uniforme, fina y exenta de porosidad sobre superficies de mayor tamaño y/o de difícil aplicación para las masillas a espátula. Pueden diluirse para ajustar su viscosidad y se aplican con pistolas aerográficas dotadas de un pico de fluido de entre 1,6 y 2 mm.
  • Masilla para plásticos. De aplicación a espátula o a pistola (según fabricante), es la masilla destinada a ser aplicada sobre materiales sintéticos con mayores garantías de agarre, de relleno y de flexibilidad. Un ejemplo de este tipo de masilla es TEROSON UP 250. Además, dependiendo del fabricante, el uso de un promotor de adherencia, como TEROSON AE 150, es o no requerido.

F2  guía masillas

  • Masilla reforzada con partículas metálicas. Es otra opción sustitutiva del estaño-plomo como material de relleno. La masilla incorpora partículas de aluminio o estaño para darle una capacidad de relleno, resistencia mecánica y un mejor agarre sobre distintos sustratos. La reforzada con estaño es la que aporta una excepcional capacidad de relleno y dureza, aunque su lijado es más costoso.
  • Masilla reforzada con fibras. Se tratan de masillas base para rellenos importantes que se refuerzan generalmente con fibra de vidrio, como TEROSON UP 150, aunque algunos fabricantes incorporan fibras de kevlar. El poder de relleno de esta masilla es excepcional sin que ello suponga un lijado muy costoso, con lo cual es una buena opción para aquellas situaciones en las que el desabollado no se ha podido completar. Tiene tendencia a dejar mucho poro.
  • Masilla putty. Es una masilla de un componente que se suele utilizar antes de pintar o aparejar cuando se detectan pequeños poros, desconchados de pintura o defectos que requieren rapidez para ser subsanados. Su capacidad de relleno es muy baja y tiende a rechupar, con lo cual su uso se reduce a casos excepcionales.

Criterios generales para elegir correctamente la masilla   

La elección de la masilla más adecuada a cada situación de trabajo depende fundamentalmente de los siguientes criterios:

  • De la naturaleza del material base sobre el cual se vaya a aplicar la masilla. De este modo, los sustratos cincados, galvanizados o de plásticos son los que requieren masillas específicas que ofrezcan un buen agarre sobre estas superficies.
  • Del tipo de masillado a realizar según el daño o la irregularidad que presente el material base. Así pues, cada masilla va a ofrecer unas características concretas en los referido a precio, capacidad de relleno, resistencia mecánica o rapidez que van a a hacer que sea la idónea para el tipo de imperfección a cubrir y nivelar.

Mezcla de la masilla

La masilla de dos componentes se mezcla con un catalizador formado a base de peróxido de benzoilo. La proporción del catalizador oscila entre un 2 y un 3 %, para que el profesional del taller pueda añadir un poco más cuando la temperatura es baja, y menor cantidad cuando es elevada.

F3  guía masillas

Sobrepasar el porcentaje de catalizador estipulado hace que la vida útil de la mezcla se reduzca y que queden restos del mismo en la masilla, lo cual puede provocar la aparición de manchas o ráfagas sobre la pintura (sangrados) como consecuencia de la reacción que provoca el catalizador con las capas de pinturas que se aplican posteriormente.

Por el contrario, una falta de catalizador hará que la masilla no seque de forma adecuada con las dificultades que ello conlleva: embozamiento de los abrasivos, marcas de lijado más profundas, desprendimientos de material, etc.

Para evitar este problema, lo ideal sería pesar la masilla en una balanza de precisión y calcular el porcentaje adecuado para añadirlo a continuación, aunque bien es cierto que esta es una práctica poco común en los talleres.

Por otro lado, es fundamental que la mezcla obtenida entre la masilla y el catalizador sea totalmente homogénea, con la finalidad de evitar sangrados y un secado de la masilla desigual. Para llevar a cabo la mezcla sobre la espátula se efectúan movimientos circulares o se va cortando y volviendo a depositar la masilla sobre la espátula de forma repetida. La primera técnica hace que la masilla coja aire y, por tanto, genere más porosidad, mientras que la segunda evita este problema pero dificulta la obtención de la homogeneidad requerida.

Las masillas aplicadas a pistola de extrusión deben colocarse sobre la pistola específica con su cánula correspondiente. Si funcionan con aire comprimido habrá que ajustar la presión para que la salida de la masilla sea correcta. Por el contrario, las masillas aplicadas con pistola aerográfica requieren un proceso de mezcla, dilución y filtrado previo antes de aplicarse siguiendo la técnica específica.  

Aplicación de la masilla

De forma general, la masilla se aplica del siguiente modo una vez se ha realizado la preparación del soporte correspondiente (degradado de bordes, limpieza, etc.):

  • Se aplica una primera capa dentro de los límites del parche con una inclinación de la espátula (unos 60º) y ejerciendo presión. De esta forma se evita la formación de bolsas de aire que podrían provocar rechupados.
F4  guía masillas
  • Se aplica una segunda capa de relleno que sobrepase ligeramente los límites del parche en la cual se reduce el ángulo de la espátula (30º) y la presión. De este modo se consigue poner bastante masilla para el posterior alisado y lijado.

F5  guía masillas

  • Por último, en una tercera pasada sin masilla en la espátula se rebajan los borde y escalones de la masilla para alisarla y facilitar el posterior lijado. Para ello poner la espátula casi plana y efectuar pasadas muy suaves. 
F6  guía masillas 

Lijado de la masilla

El lijado se ha de realizar siguiendo una técnica específica que permita la integración del parche en el resto de la pieza para reducir las aguas y evitar los rechupados. En nuestro artículo “Directrices y precauciones para lijar la masilla” hay una explicación detallada de cómo proceder.

 

aplicacion de masillas

Categorias: Carrocería y parabrisas, Aplicaciones