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Artículo técnico: 'Las 3 claves que aseguran la correcta elección de la masilla'

Por Ruta 401

La masilla es un producto sintético que se utiliza para igualar una superficie que, tras haber sido conformada, muestra pequeñas irregularidades y desniveles.

Según esta definición generalista, se da a entender que, independientemente de la naturaleza del sustrato y del tipo de reparación que se haya realizado, basta con poner masilla sobre la superficie para conseguir la igualación del conjunto.

La afirmación del párrafo anterior puede parecer que es una obviedad, sin embargo la realidad es que hay tener en cuenta que hoy en día los fabricantes de estos productos disponen de una gama de masillas muy variada que se adapta a diferentes opciones de trabajo y naturalezas de sustrato. Por tanto, siempre que se desee igualar con garantías de calidad una superficie previamente reparada, han de valorarse tres aspectos claves que aseguren la correcta elección de la masilla que se va a emplear.

 correcta eleccion masilla.jpg

Claves para elegir la masilla

Las tres claves fundamentales que ha de valorar el profesional del taller antes de escoger una masilla son:

  • La naturaleza del sustrato y la adherencia que presenta.
  • La capacidad de relleno de la masilla.
  • La flexibilidad que muestra el producto de relleno.

Antes de detallar todas ellas, es reseñable comentar que existen otros motivos, como el precio o el método de aplicación, que pueden influir notoriamente en la elección de una masilla.

TEROSON Products Body Fillers.jpgClave 1: La naturaleza del soporte y la adherencia que presenta

En el vehículo encontramos distintos tipos de piezas plásticas y metálicas que obligan al profesional del taller a determinar su naturaleza general y tipología concreta para poder aplicar el producto de relleno más adecuado a cada circunstancia de trabajo.

En relación a los elementos sintéticos de un vehículo, cabe señalar que las piezas más propensas a ser reparadas en el automóvil son los parachoques, a pesar de lo cual cualquier variante de spoiler, alerón, deflector o añadido que lleve integrado una carrocería también está expuesta a ser masillada en algún momento de su vida útil.

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Así pues, teniendo en cuenta esta pluralidad de piezas y el uso variado que hacen los fabricantes de distintos materiales plásticos, ha de concretarse a qué grupo de plásticos pertenece el polímero que se está reparando: termoplástico rígido o flexible, o termoestable. Una vez determinado este aspecto, es suficiente con aplicar los siguientes criterios para elegir la masilla más adecuada a la naturaleza plástica del polímero:

  • Cuando se masillan plásticos termoplásticos flexibles, no se recomienda utilizar masillas convencionales o de fibra de vidrio, puesto que, a parte de su menor adherencia, muestran una flexibilidad inferior que puede hacer que, ante fuerzas de flexión reducidas, la masilla agriete antes de tiempo. Por tanto, en estos casos es preceptivo emplear una masilla específicamente diseñada para el masillado de plásticos, como TEROSON UP 250.
  • Por el contrario, todo plástico que presente rigidez (polímeros termoestables o materiales sintéticos termoplásticos rígidos como el ABS) ha de ser masillado preferentemente con masillas específicas para plásticos como TEROSON UP 250 , ya que estos materiales presentan una adherencia óptima sobre este tipos de sustratos y aportan una capacidad de relleno adecuada. De todos modos, al tratarse de plásticos más rígidos que no están sometidos a esfuerzos de flexión acusados, pueden emplearse masillas reforzadas con fibra de vidrio, como TEROSON UP 150.

En cualquiera de las opciones planteadas, han de analizarse las características concretas de la masilla para determinar si el fabricante indica que es preciso aplicar de un promotor de agarre, como TEROSON 150, que incremente el poder de adherencia, si bien no sería necesario en la aplicación de TEROSON UP 250. 

Por lo que respecta a la elección de la masilla para la reparación de sustratos metálicos, en primer lugar hay que tener en cuenta que los vehículos se fabrican, como norma general, con acero, aluminio, o una combinación entre ambos (carrocería híbrida). De estos dos metales, el acero no presenta ninguna dificultad de masillado, con lo cual se escogerá la masilla que más convenga según las necesidades de relleno que presente la reparación. Sin embargo, al masillar piezas de aluminio, si que hay que tener en consideración que este metal presenta un peor agarre y, por tanto, deben utilizarse masillas que compensen esta carencia. Un ejemplo de masilla válida para este sustrato son las masillas de poliéster reforzadas con aluminio, con estaño o  las universales como TEROSON UP 240. Además, una opción muy recomendable, es utilizar otros productos con características análogas como TEROSON EP 5010 TR, el cual ofrece unos resultados muy buenos. 

Clave 2: La capacidad de relleno

Cualquier masilla tiene una determinada capacidad de relleno, con lo cual su poder concreto de recargue ha de ser valorado con el objetivo de adecuar dicha capacidad a las necesidades que plantea un determinado tipo de reparación o actuación. De este modo, y de forma simplista, las masillas se pueden clasificar comúnmente como masillas de poliéster estándar, masillas específicas para relleno y masillas de acabado fino.

Las masillas de poliéster estándar muestran una capacidad de relleno intermedia, motivo por el cual es una de las más empleadas en situaciones normales de reparación.

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Por otro lado, las masillas específicas para relleno, como su nombre indica, tienen una capacidad de recargue excepcional que facilita el masillado en aquellos casos en los que el tipo de reparación no ha permitido un desabollado completo o se ha llevado a cabo una reconstrucción (cantos, estribos o superficies amplias). A pesar de esta gran ventaja, no sería profesional usar esta masilla con la finalidad de rellenar un bollo sin haber conformado el  metal previamente.

De forma complementaria, su gran capacidad de relleno va asociada a una mayor resistencia mecánica que reduce o evita la contracción de la misma al curar. Esta circunstancia hace que se obtengan reparaciones más duraderas en las que existe una menor propensión a la aparición de rechupes o aguas. Las masillas que presentan una mayor capacidad de relleno son las masillas reforzadas con fibra de vidrio, como TEROSON UP 150,  y con partículas de estaño, aunque también aportan un nivel de relleno aceptable las reforzadas con partículas de aluminio.

seleccion masillas capacidad relleno.jpg

Por otro lado, las masillas de acabado fino, como TEROSON UP 210, van encaminadas a aportar una última masillada que se lije fácilmente y quede exenta de porosidad, en la medida de lo posible, cuando el vehículo se encuentra en el área de pintura previo al proceso de aparejado. Además, su capacidad de relleno se sitúa entre 500 y 800 micras,  circunstancia que le permite ser empleada en el masillado de muchas de las reparaciones efectuadas en el taller.

Clave 3: La flexibilidad de la masilla

Como ya se ha mencionado anteriormente, el uso de una masilla más elástica cuando se reparan plásticos termoplásticos flexibles es fundamental para evitar su agrietamiento, pero ¿es necesario valorar este aspecto cuando se masilla un metal? La respuesta a esta pregunta depende del nivel de calidad que se le quiera dar a la reparación, ya que cualquier masilla de poliéster puede ser válida para masillar elementos metálicos. De todas formas, en los casos excepcionales en los que el desabollado no se ha podido completar, o cuando se quiere aportar un plus de calidad, la opción más recomendable es la de aplicar un producto que, además de la ya mencionada capacidad de relleno, sea capaz de aportar un extra de flexibilidad. Este mayor nivel de flexibilidad va a permitir que la masilla soporte mejor los esfuerzos dinámicos del vehículo al circular, así como los pequeños impactos que pueda recibir y las proyecciones provenientes de la calzada. Las masillas reforzadas como TEROSON UP 150 y, también la de plásticos, como TEROSON UP 250, que puede ser usada sobre metal, son una alternativa correcta para conseguir esta mejora.

Conclusiones finales

Es indispensable llevar a cabo una evaluación exhaustiva del tipo de masilla que se va a elegir con la finalidad de escoger aquella que presente los niveles de adherencia, relleno y flexibilidad más óptimos. Además, si el objetivo del profesional del taller es la consecución de unos trabajos de calidad, duraderos y exentos de imperfecciones que dejen a los clientes satisfechos, es indudable que es necesario aplicar criterios de elección encaminados a la obtención de estos objetivos.

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Categorias: Carrocería y parabrisas