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Puntos a tener en cuenta, una vez arrancado el motor

Por Ruta 401

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Una vez arrancado el motor, es conveniente que el profesional de un taller mecánico preste atención a determinadas señales para  detectar posibles averías en el vehículo.  En ese momento, es posible prever o diagnosticar ciertas anomalías o necesidades, cosa que  permite agilizar el diagnóstico de problemas y ayuda a realizar una reparación eficaz.      

Por eso, es recomendable que, tras una puesta a punto o una reparación, personal cualificado se encargue de realizar una prueba dinámica del vehículo. Así, no solo se garantiza que la actuación llevada a cabo ha sido exitosa, si no que también se comprueba que no exista ninguna otra irregularidad.

Una vez arrancado el motor, es conveniente tener en cuenta…

Como decíamos, una vez arrancado el motor, es conveniente que el profesional agudice sus sentidos para leer e interpretar todas las señales que el vehículo pueda emitir. Estos son algunos consejos importantes para la comprobación y detección de anomalías:

  • Asegurarse de que no se enciende ningún testigo luminoso de avería en el cuadro de instrumentos. Algunas de las señales más comunes de avería son las siguientes:
  • Testigo del sistema de retención o seguridad: debe comprobarse que no se enciende ningún testigo de avería relativo a los sistemas de retención o seguridad una vez se han acoplado los cinturones de seguridad.
  • Testigo de bajo nivel de aceite del motor: ante la señal luminosa de bajo nivel de aceite del motor, es necesario verificar la avería y no circular con el vehículo hasta que el problema se haya subsanado, ya que de hacerlo puede provocar una avería de gran calibre.
  • Testigo de bajo nivel de líquido refrigerante: ante una alerta de bajo nivel de líquido refrigerante, también se debe evitar circular con el vehículo, ya que la temperatura del motor puede exceder la recomendada por el fabricante (en torno a los 90ºC) y esto puede causar una grave avería en el motor. Del mismo modo, se recomienda verificar que la temperatura no sea demasiado baja y que se alcanzan los grados óptimos de funcionamiento del motor, de lo contrario, es posible que exista una avería en el termostato o en el sensor de temperatura.
  • Testigo de baja presión en los neumáticos: algunos modelos incluyen una alerta luminosa que indica que la presión de los neumáticos ha descendido del nivel estipulado por el fabricante.
  • Testigo de batería: el testigo luminoso de fallo de batería puede evidenciar que los voltios generados por la misma no son los correctos. Algunos modelos de vehículos poseen un medidor de voltios que ayuda a confirmar el fallo alertado y a verificar el estado del alternador.
  • Testigo de nivel de líquido de frenos: un bajo nivel de líquido de frenos hace que la efectividad del frenado del vehículo se vea mermada. Además de verificar el nivel del líquido de frenos, también es recomendable apretar el freno repetidas veces para cerciorarse de que el tacto y profundidad del pedal son normales.
  • Comprobar que las revoluciones del motor permanecen estables y sin oscilaciones. Si se perciben oscilaciones, por ligeras que sean, es posible que el filtro de combustible se encuentre en mal estado, que la válvula EGR esté deteriorada o que exista algún otro problema.
  • Prestar especial atención a cualquier ruido en el motor, como  un chirrido, silbidos, golpeteos mecánicos, etc. Una vez arrancado el motor, es conveniente agudizar el oído, ya que esto puede contribuir  al diagnóstico precoz de ciertas averías de gran envergadura que además acaban siendo más caras para el cliente.
  • En ocasiones, el motor y el sistema de escape del vehículo pueden emitir olores: a combustible, a aceite de motor, aceite del cambio, ferodo quemado, refrigerante, etc. Distinguir los olores de cada posible situación y conocer su procedencia también nos permite hacer un diagnóstico rápido de posibles averías. Si se detectan olores una vez arrancado el motor, es conveniente prestar atención  al color de los humos de escape para  descubrir el tipo de avería.
  • Estar atento a posibles vibraciones del motor, la carrocería, la palanca de cambios o el volante. A veces, estas vibraciones  indican que el motor del vehículo no está asentado correctamente. En ese caso, es posible que sea necesario sustituir los apoyos del motor o del cambio para evitar la descompensación de algunos componentes del vehículo.
  • Examinar el pedal de embrague (en caso de equipamiento) para comprobar el recorrido del mismo. Esto permite cerciorarse del buen comportamiento de la transmisión.

Estas son algunas recomendaciones que el profesional, una vez arrancado el motor, es conveniente que tenga en cuenta. Sin embargo, existen muchos otros consejos en función del tipo de vehículo y equipamiento.

Recomendación

Realizar una prueba dinámica del vehículo reparado es un valor añadido que se recomienda dar al cliente. Esto y ofrecerle consejos sobre el buen uso de su vehículo puede ayudar a prevenir numerosas averías.

Además, el taller mecánico puede proponer al cliente realizar la prueba dinámica en su presencia. Es un servicio muy valorado y una muestra de transparencia por parte del establecimiento. Además, el test es una oportunidad para explicarle la actuación que se ha llevado a cabo y hacerle partícipe del trabajo. De esta manera, en un futuro podrá facilitar datos más concretos al técnico para ayudarle en el diagnóstico de una posible avería.

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Categorias: Mecánica