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GLP: Hacemos el cálculo real de ahorro

Por Ruta 401

También llamado gas para automoción o Gas Licuado del Petróleo (GLP), es un gas licuado formado por butano y propano que se utiliza para alimentar motores Otto de combustión, y es tan válido como la gasolina, el gasóleo o el gas natural. Se obtiene durante el proceso de extracción del gas natural, y tiene un alto grado de pureza, lo que impide su envejecimiento y mejora su conservación.

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¿Cómo se obtiene el GLP?

Los gases se licuan a una presión relativamente baja, de entre 6 y 10 bares y se almacenan en depósitos de gas presurizados. De esta manera, pueden transportarse y almacenarse grandes cantidades de GLP en poco espacio. En comparación con la gasolina, el GLP tiene un gran poder antidetonante y, según su proporción de propano y butano, un octanaje de entre 103 y 115 octanos. 

Así es la composición del GLP

En principio es una mezcla de hidrocarburos, y está formado por propano y butano. Pero además contiene una sustancia olorosa que se añade como medida de protección, ya que este gas es incoloro e inodoro. Ambos gases se mezclan para obtener la combinación perfecta, ya que el propano es más ligero que el butano y se condensa a temperaturas inferiores, mientras que el butano aporta más energía por unidad de volumen. Según el mercado, la proporción de cada gas varía, de forma que relaciones de mezcla comunes son de 50:50 (en porcentaje de butano-propano) en verano, y de 80:20 en invierno. Esta relación puede variar según el proveedor y el país. Por eso, ya que el propano aporta menos energía que el butano, en invierno el consumo de GLP es superior. 

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 ¿Qué necesita un vehículo GLP para funcionar?

  • Centralita o Unidad de Control Electrónico (UCE): Es el componente encargado de controlar y gestionar el funcionamiento del sistema según la información que recibe de la UCE del motor y de los sensores de presión y temperatura.
  • Sensores de presión y temperatura: miden los parámetros de funcionamiento, en lo que a presión de trabajo y temperatura se refiere, para enviar dicha información a la UCE y que ésta pueda gestionar adecuadamente el funcionamiento del sistema. El sensor de presión mide la presión de inyección, mientras que el sensor de temperatura queda conectado al depósito de gas y al evaporador-reductor.
  • Depósito de gas: Normalmente se suele montar en la cavidad del neumático de repuesto y suele ser de acero con 3,5 mm de grosor. La capacidad del depósito puede variar en función del coche, espacio y fabricante.
  • Evaporador-reductor: Convierte el GLP de estado líquido a gaseoso. Además, se encarga de reducir la presión de gas de 10 bares a 1 mediante la presión de los codos de admisión. El GLP se expande en el evaporador en dos fases, con el objetivo de compensar mejor las fluctuaciones de la misma.
  • Filtro de gas: Se sitúa entre el evaporador y el conducto distribuidor de gas y su función es filtrar las partículas minúsculas del gas para proteger las válvulas de insuflado de gas.
  • Conducto distribuidor de gas con válvulas de insuflado de gas (rampa de inyección e inyectores): Se ubica junto al colector de admisión del motor. Tiene integrados un número de válvulas de insuflado de gas proporcionales a los cilindros del vehículo. El gas se dirige desde el evaporador-reductor hasta el conducto distribuidor de gas, pasando por el filtro, para a continuación ser dosificado con precisión a través de las válvulas de insuflado de gas y llegar, finalmente, al colector de admisión a través de una tubería de plástico.
  • Manguito de llenado de gas: Si el vehículo está preparado de serie para este sistema, encontraremos el manguito situado junto al de la gasolina, que tienen una válvula de retención que hace que el GLP fluya en un solo sentido y que se abra cuando se reposta con presión. En algunos países se enrosca un adaptador sobre el manguito de llenado de gas.
  • Pulsador con indicación de nivel de gas y conmutador de selección de combustible.

¿Cuáles son las ventajas de utilizar GLP?

Teniendo en cuenta las características que hemos visto y, en comparación con los combustibles convencionales y otras energías motrices alternativas, el GLP tiene un balance ambiental excelente. Solo el hidrógeno y el gas natural consiguen unos resultados similares, así que no está de más conocer cuáles son sus beneficios concretos:

  • Reduce los costes de combustible.
  • Puede usarse en vehículos con motor gasolina.
  • Existe una red de estaciones de servicio en continuo crecimiento.
  • Te ofrece una gran autonomía.
  • Produce menos emisiones contaminantes.
  • Tiene ventajas fiscales en algunos países. En España, en concreto, reduce los gastos de matriculación.
  • Da resistencia al motor.
  • Proporciona un mayor valor de recompra.

¿Cuáles son sus ventajas con cifras concretas?

Aunque el consumo de GLP es aproximadamente un 30% superior que el de la gasolina, la gran diferencia de precio a favor del gas lo compensa. Para comprobar si un vehículo de gas es rentable hagamos un ejemplo hipotético:

  • Kilometraje: 26.000 km
  • Periodo de tiempo: 5 años
  • Distancia media de ruta: 24 km
  • Costes de transformación: 2.500 euros.
  • Precio de la gasolina por litro: 1,26 euros.
  • Consumo de gasolina por cada 100 km: 7,10 litros.
  • Precio del gas por litro: 0,54 euros.
  • Consumo de gas a los 100 km: 9,20 litros.
  • Gasolina de arranque por recorrido: 0,10 euros.

Evaluación:

  • Ahorro anual con respecto a la gasolina: 365,02 euros.
  • Kilometraje para amortización: 75.143 km.
  • Duración de la amortización: 2,89 años.

Esperamos que esta información te haya sido de utilidad.

 

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Categorias: Innovación