3 consejos imprescindibles para elegir el mejor lubricante de coche

Por Ruta 401

El uso de un lubricante de coche es fundamental para evitar fricciones entre los elementos que componen el motor de un vehículo y, por extensión, para el cuidado de las piezas y el mantenimiento de la mecánica. Por ello, a continuación os damos una serie de consejos para elegir el mejor lubricante para cada vehículo.

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1. Conocer las propiedades del lubricante para el coche

La característica más importante del lubricante es su viscosidad, que define la resistencia que tiene el aceite al desplazamiento o su grado de cohesión molecular. Sin embargo, también hay que atender a otra serie de propiedades:

  • Untuosidad. Propiedad de adhesión a superficies metálicas.
  • Estabilidad. La capacidad de resistencia a la descomposición por gases quemados y temperaturas altas.
  • Grado de congelación. Se debe de garantizar las propiedades del aceite incluso a bajas temperaturas.
  • Punto de inflamación. Debe de ser lo más alto posible para evitar que genere carbonilla.

2. Apostar por los lubricantes sintéticos

Podemos encontrar dos tipos principales de lubricantes, los minerales, que se obtienen a partir de la destilación del petróleo, y los sintéticos, que se obtienen mediante un proceso químico.

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Los lubricantes minerales son más baratos, pero a la larga pueden salir más caros ya que se deben sustituir más a menudo. También pierden eficacia a altas temperaturas. En cambio, los lubricantes sintéticos están mejor optimizados, duran más, ensucian menos el motor y ofrecen una mayor protección a las piezas del motor. Por todo ello los lubricantes minerales apenas se usan ya y se apuesta siempre por los sintéticos.

3. Seguir las recomendaciones del fabricante

Los aceites se clasifican mediante la escala SAE (Society of Automotive Engineers). La característica principal en la que se basa esta escala es la viscosidad del lubricante.

La viscosidad representa la tendencia de un aceite a volverse más espeso a medida que se enfría o a licuarse a medida que se va calentando. El grado de viscosidad cambia de manera inversamente proporcional a la temperatura.  

Una viscosidad demasiado alta puede provocar que el motor sufra más durante el arranque en frío, ya que el aceite, al estar más viscoso, circula más lentamente por los conductos. En cambio, una viscosidad demasiado baja puede no asegurar una buena capa de lubricación, lo cual puede generar problemas de fricción.

Para saber qué lubricante usar en un vehículo, es necesario acudir a las instrucciones del fabricante. El aceite usado en el vehículo debe ser el indicado por el fabricante u otro que tenga las mismas características. Todos los aceites se identifican con una serie de dígitos que determinan su grado de viscosidad. Atendiendo a este parámetro, podemos distinguir entre los siguientes:

  • Aceites monogrados. Solo están preparados para funcionar a una determinada temperatura y no incluyen aditivos modificadores de la viscosidad.  Se identifican mediante dos dígitos. Por  ejemplo, el aceite SAE 70 sería muy espeso mientras que el SAE 20 sería más líquido.
  • Aceites multigrados. Incluyen aditivos modificadores de la viscosidad y, por tanto, pueden ser eficaces en un mayor rango de temperaturas. Por ejemplo, un SAE 5W30 sirve como un 5W a bajas temperaturas y un 30 en caliente.

Conocer esta información y compararla con la del fabricante del vehículo es fundamental para usar el lubricante de coche más adecuado en cada caso. Como sabes, emplear el lubricante apropiado es uno de los secretos para evitar averías.

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Categorias: Limpieza y mantenimiento