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Todo sobre la válvula de recirculación de gases de escape (EGR)

Por Ruta 401

Las siglas EGR provienen del inglés Exhaust Gas Recirculation, por lo que traducido al español, el nombre de la válvula EGR sería “válvula de recirculación de gases de escape”. Este nombre define a la perfección su función, que no es otra que la de reenviar al colector de admisión parte de los gases que provienen de la combustión para que sean reaprovechados, disminuyendo así la emisión de gases contaminantes. 

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¿Cómo funciona la válvula EGR?

La válvula EGR está ubicada entre el colector de admisión y el colector de escape. Se encarga de regular la cantidad de gases de escape que vuelven a entrar en la cámara de combustión a través del colector de admisión y, de este modo, regula la temperatura de combustión. El funcionamiento de la válvula está gobernado por la ECU del motor que, gracias a la señal que recibe de múltiples sensores (sensores de temperatura del motor, régimen del motor, carga del motor, etc.) ubicados en el motor del vehículo, determina cuándo debe abrirse o cerrarse según las necesidades de cada momento.

Cuando la válvula EGR se abre, los gases de escape vuelven a entrar en la cámara de combustión, mezclándose con los gases de admisión. De esta forma, al requerir una menor cantidad de gases de admisión, la combustión genera un menor potencial calórico y se reducen las emisiones contaminantes. Si la válvula EGR permanece cerrada, la combustión generada es de mayor poder calórico y mejora el rendimiento del motor.

¿Qué tecnología usa el sistema de recirculación de gases de escape?

Esta tecnología consiste en el empleo de una válvula, la llamada válvula EGR, que conecta los colectores de escape y admisión según las necesidades del motor. La apertura y el cierre de esta válvula están regulados por la ECU, en función de las señales que recibe de los diferentes sensores del motor.

Si la válvula EGR permanece abierta, los gases reconducidos vuelven a entrar en la cámara y se mezclan con los gases de admisión. De este modo, al requerir una menor cantidad de gases de admisión, la combustión genera un menor potencial calórico y se reducen las emisiones contaminantes. Por el contrario, si la válvula EGR permanece cerrada, la combustión es más potente y mejora el rendimiento del motor.

La normativa relacionada con la contaminación que fue aprobada en Europa en los años 90 obligó a los fabricantes de automóviles a equipar todos sus vehículos con este sistema.

Actualmente, esta válvula se utiliza tanto en motores diésel como en motores de gasolina. En función del camino que siguen los gases recirculados antes de introducirse en la cámara de combustión, pueden distinguirse dos tipos de tecnología:

  • Sistema de alta presión. En ellos, la válvula de recirculación de gases de escape está situada entre los colectores de admisión y de escape.
  • Sistema de baja presión. En este otro tipo, los gases recirculantes no son enviados a la cámara de combustión del motor directamente a través de la válvula EGR, sino que pasan primero a través del enfriador o radiador de la misma. De este modo, se consigue una mezcla de gases más fría y rica en oxígeno, lo que se traduce en una combustión que emite menos partículas nocivas.

Tipos de válvulas EGR y problemas frecuentes

Hay diferentes tipos de válvulas EGR, pero a grandes rasgos podríamos distinguir entre neumáticas y eléctricas:

  • Las válvulas neumáticas funcionan mecánicamente, a través de una membrana o resorte que se va abriendo y cerrando por un sistema de vacío. Normalmente la activación de la válvula depende de una electroválvula comandada por la centralita del motor.
  • Las válvulas eléctricas son las que suelen utilizar los motores más modernos, ya que no necesitan sistema de vacío y trabajan por sí mismas. La unidad de control de motor gestiona la EGR según los valores que va recopilando de los diferentes sensores y actuadores que hay en el motor.

Cuando existe algún problema en la válvula EGR, se puede traducir en un funcionamiento irregular del motor al ralentí, problemas para arrancar, tirones o incluso que se cale el motor. La causa más común de una anomalía en la válvula suelen ser los restos de suciedad de los gases que generan depósitos. Esto puede provocar el agarrotamiento de la válvula y que impida el funcionamiento normal.

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Cuando una válvula no funciona de forma correcta, la solución más profesional siempre es sustituirla por una nueva con las mismas características. Sin embargo, en algunos casos aislados en los que la válvula no esté muy deteriorada, se puede limpiar la válvula EGR en cuestión.

¿Cómo se manifiesta un fallo en la válvula EGR?

Un fallo en la válvula EGR es una de las principales razones por las que la ITV suele echar para atrás un vehículo, por lo que es una reparación a la que el taller se va a tener que enfrentar de forma habitual.

La válvula EGR puede tener un funcionamiento defectuoso debido a diferentes causas. Una de las más habituales es la acumulación de suciedad o carbonilla en las paredes del sistema. Esto es más frecuente en los motores diésel, sobre todo si se circula en relaciones de marchas cortas y a bajas revoluciones.

La acumulación de partículas puede llegar a provocar que la válvula EGR se atasque y se quede permanentemente cerrada. Esto provoca la acumulación de nitrógeno, con lo que aumenta la emisión de humo. 

También se puede dar el fallo en la válvula EGR contrario, eso es, que se quede abierta. En este caso, tampoco va a poder cumplir su función, ya que la cámara se va a llenar con todos los gases del escape y la proporción de oxígeno va a disminuir, lo cual va a dificultar la combustión.

Otra posible causa de fallo en la válvula EGR, que puede acrecentar la obstrucción en la recirculación de los gases, puede ser la fuga de aceite de la culata o del turbocompresor. El aceite impregna los restos de carbonilla y otros residuos y promueve la creación de costras a lo largo de la admisión y también en la válvula EGR. Esto va dificultando, poco a poco, el paso de aire y acelerando la saturación del filtro antipartículas.

Cuando parte de los gases de escape con restos de aceite y carbonilla vuelven a introducirse en la admisión, van formando como una costra en los tubos de admisión, en la válvula EGR y en las válvulas de admisión del motor, lo cual va a dificultar poco a poco el paso del aire y va a hacer que la combustión sea peor, así como que la válvula EGR funcione de forma cada vez más diciente y el filtro antipartículas se sature más rápido.

Por otro lado, los vapores de combustible producidos durante la combustión pueden provocar una combustión muy rápida de la válvula.

Sea cual sea el fallo en la válvula EGR, los síntomas que va a mostrar el vehículo pueden ser cualquiera de los siguientes:

  • Activación del testigo de gestión del motor o de advertencia de alteración de los gases de escape (dependiendo del modelo de vehículo).
  • Problemas de arranque (principalmente con el motor en frío) y disminución de la potencia (especialmente en caso de que el fallo de la válvula EGR sea que se quede abierta).
  • Aumento del consumo de combustible (también en caso de que la válvula quede abierta).
  • El motor entra en modo de emergencia.
  • Tirones del vehículo en circulación (sensación de ahogo en el motor).
  • Exceso de salida de humo oscuro por el escape (con el motor en caliente) y aumento de emisión de óxido de nitrógeno. Esta situación ocurre, esencialmente, en caso de que la válvula quede cerrada.
  • Atascamiento en algunos mecanismos relacionados con el funcionamiento de la válvula.

Cualquier fallo en la válvula EGR puede diagnosticarse claramente usando una máquina de diagnosis, que va a detectar una insuficiencia de flujo de aire en el sistema. Su mal funcionamiento ha sido normalizado por todos los fabricantes y se ha codificado como “P0401”.

Aunque la avería de la EGR en sí no impide el funcionamiento del vehículo, existe un alto riesgo de dañar otros mecanismos o sistemas si no se solventa. El colector de admisión, los inyectores o el filtro de partículas son solo algunos de los costosos componentes que podrían verse afectados.

Limpiar con aditivos la válvula EGR: ¿Sí o No?

Limpiar con aditivos diésel es una solución que no está aconsejada por los fabricantes del vehículo, sobre todo en el caso de las válvulas EGR electrónicas. En caso de las válvulas mecánicas, sí se pueden limpiar con aditivos, pero no es más que un remedio temporal, una solución de emergencia para algunos casos puntuales.

Para realizar este proceso es necesario desmontar la válvula (lo cual debe llevar a cabo  un profesional cualificado) y, una vez quitada, se puede proceder a su limpieza, empleando para ello un producto con aditivos para limpieza de válvulas EGR.

En realidad, este tipo de productos no sirven realmente para la limpieza de la válvula EGR, pero tienen propiedades que pueden contribuir a su mantenimiento.Se suelen denominar limpiadores de carburadores y algunos de ellos afirman tener aditivos que sirven para limpiar el colector de admisión.

Uno de los principales problemas de este método es que no resulta efectivo para limpiar la suciedad y las obstrucciones. Por tanto, se recomienda usar los aditivos solo para mantenimiento, y exclusivamente en válvulas EGR mecánicas, ya que en las eléctricas podría dar lugar a fallos en la centralita.

Cabe tener en cuenta que no todas las averías en la válvula EGR son a causa de la suciedad. También pueden sufrir problemas mecánicos en su mecanismo de apertura y cierre o problemas electrónicos.

Por todo ello, en el taller siempre debemos apostar por la solución más profesional, que es la sustitución de la válvula, y evitar productos sobre los cuales no haya un consenso real o probado acerca de su eficacia.

Y si quieres saber más sobre aditivos, te recomendamos este artículo sobre los aditivos para motor diésel.

Recomendación

Para evitar las anomalías mencionadas en la medida de lo posible, es recomendable seguir los siguientes consejos: 

  • Utilizar aceites de motor bajos en contenido de cenizas.
  • Realizar el mantenimiento recomendado por el fabricante cuando toque (prestando especial atención a la sustitución del filtro de aire del motor y el filtro de combustible).
  • Evitar la conducción continuada en bajo régimen de revoluciones.

El uso y el paso del tiempo generan residuos que hacen que la válvula EGR y su circuito se ensucien. Por ello, es recomendable su supervisión en un taller de confianza de forma regular. 

Cuando sea necesario limpiar el sistema EGR, es recomendable utilizar productos de calidad y compatibles con el medio ambiente, como el limpiador desengrasante biodegradable LOCTITE SF 7840.

Conclusión

Desde que el uso de los sistemas de recirculación de gases de escape es obligatorio en todos los vehículos diésel y de gasolina, se han reducido en gran medida las emisiones contaminantes generadas por el parque automovilístico. Estos sistemas pueden sufrir averías, especialmente si el vehículo se conduce mayormente por ciudad y a bajas revoluciones. Por eso es importante seguir las recomendaciones de mantenimiento del fabricante y realizar revisiones de las válvulas periódicamente.

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Categorias: Limpieza y mantenimiento