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Proceso de pulido del vehículo

Por Ruta 401

El proceso de pulido de un vehículo permite que la pintura de acabado vuelva a recobrar la vistosidad y el acabado que tenía cuando el vehículo era nuevo. Durante el paso del tiempo, la pintura se ve sometida a distintas agresiones que provocan su deterioro. Factores metereológicos, roces, excrementos de pájaro o los rodillos de los lavaderos son algunos ejemplos de situaciones en las que la pintura de cualquier vehículo puede verse dañada.

F1 pulido

Asimismo, hay que tener en cuenta que el proceso de pulido solo se puede realizar sobre pinturas monocapa y barnices con brillo, pero nunca sobre bases bicapa de color y acabados satinados o mate.   

Además, el proceso de pulido también es empleado en la corrección de defectos de pintado, y en la restauración de tulipas de faros y pilotos cuando están envejecidos o deteriorados.

Herramientas y productos necesarios para pulir

El equipamiento técnico necesario para efectuar el proceso de pulido no es ni muy abundante ni excesivamente costoso. Sin embargo, sí que es necesario conocer sus particularidades para hacer un uso adecuado con el fin de obtener un resultado de calidad.

Las herramientas y útiles necesarios para efectuar un pulimentado son las siguientes:

  • Útiles de limpieza y secado. Las piezas que se vayan a pulir deben estar totalmente limpias antes de iniciar el proceso. Lo ideal es lavar el coche a mano con la ayuda de manoplas de microfibra o guantes de lana de cordero, jabón específico menos agresivo para la pintura y agua a presión suministrada por una pistola, o con sistema de limpieza en seco. De esta forma se reduce el riesgo de rayado de la pintura.  Para proceder al secado, se debe utilizar aire a presión, bayetas de rejilla, conocidas comúnmente como waffle weaves, o gamuzas de microfibra que no rayen (a poder ser de pelo largo).

  • Herramientas de lijado y abrasivos. Estos útiles solo se emplean cuando existe un daño de mayor envergadura y es necesario lijar más capa de pintura (defectos de pintado, excrementos de pájaro, pulido de faros, etc.). Se recomienda el uso de herramientas específicas para la corrección de defectos, como las rotorbitales de 75 mm.

  • Pulidora. Se trata de una amoladora diseñada para efectuar el pulido. Es por ello por lo que su número de revoluciones está limitado y está provista de un cabezal específico con velcro donde se pegan las boinas de pulido, de un regulador de velocidad de giro y de un arranque progresivo. Estos elementos reducen significativamente el riesgo de dañar la pintura durante el proceso de pulido.

En caso de no disponer de este tipo de máquina, se pueden utilizar kits destinados a ser colocados en taladros u otras máquinas aunque los resultados no son iguales, sobre todo cuando se pulen grandes superficies.

  • Boinas de pulido y abrillantado. Son el elemento que está en contacto con la pintura durante el giro de la máquina. Se trata de unas esponjas que se pegan al cabezal de la máquina y sobre el que se coloca el pulimento. Generalmente, se utilizan boinas de pulido para iniciar el proceso de pulido y eliminar los daños, y de abrillantado, para finalizarlo y obtener el máximo brillo posible.

Respecto a los productos necesarios para llevar a cabo el proceso de pulido, cabe destacar que el pulimento escogido debe ser de calidad y ha de estar exento de siliconas. De no ser así, pueden surgir  problemas en caso de repintado. Estos son los productos más significativos:

  • Pasta de pulido de corte rápido. Se trata del pulimento más agresivo que se va a utilizar inicialmente. Su cometido es el de tener la capacidad de eliminar más capa de pintura para poder eliminar el daño. Es rugoso al tacto, ya que incorpora un abrasivo en forma de gránulo (óxido de aluminio) de mayor tamaño.

Los productos comercializados actualmente, como TEROSON WX 157 HP HEAVY CUT, son capaces de eliminar hasta rayas de lijado de P-1500, lo que reduce el tiempo de intervención y aumenta la rentabilidad sin afectar a la calidad.

  • Pasta de pulir de corte intermedio. Esta pasta de pulir es la gran olvidada en los talleres de carrocería, ya que, generalmente, tras aplicar la de corte rápido, se pasa directamente al abrillantado. Está diseñada para rebajar el efecto provocado por la pasta de pulir de corte rápido y efectuar un proceso de pulido más secuenciado y progresivo. Algunos fabricantes ya han eliminado esta pasta de su gama de productos.

  • Pasta de abrillantado. Consiste en una pasta de pulido muy fina destinada a incrementar el brillo y la protección de la superficie pulida una vez se han eliminado los daños con las pastas de pulir mencionadas. Un ejemplo de este tipo de pasta de abrillantar es TEROSON WX 178 HP.

  • Pasta específica para eliminar hologramas. Reciben el nombre de hologramas, los reflejos o marcas circulares que se aprecian en la superficie pulida cuando refleja la luz solar. Este fenómeno destaca especialmente en los colores oscuros y puede dar lugar a reclamaciones por parte de los clientes, por lo que, en estos casos, este tipo de pulimento es la solución.

  • Ceras de protección. Son productos diseñados para otorgar protección y brillo a la capa de pintura; TEROSON WX 180 POLISH es un ejemplo de este tipo de cera. Su uso en los talleres de carrocería es menos frecuente, ya que el abrillantador es el encargado de aportar esta protección, si bien es cierto que está mucho más limitado. Su aplicación se hace exclusivamente con paños de poliespuma circular o de microfibra.

  • Pasta de abrillantado polifuncional. Es el producto más novedoso y versátil de los comercializados para pulir. Es capaz de conseguir un acabado de alto brillo y de eliminar hologramas en menos tiempo que los productos convencionales. Asimismo, impermeabiliza la capa de pintura y le ofrece una protección medioambiental óptima. Un ejemplo de este tipo de abrillantador es TEROSON WX 189.

  • Productos reveladores de daños. Estos productos están desarrollados para revelar rayas de lijado que no se han afinado o pulido correctamente durante los procesos de corrección de defectos de pintado. Suele ser un producto espumoso suministrado en aerosol que se aplica sobre la superficie pulida con el objetivo de mostrar los defectos que persisten y que pueden haber sido enmascarados por los pulimentos y abrillantadores.

Proceso de pulido y abrillantado

El proceso genérico que se debe seguir en el pulido y abrillantado de una superficie pintada sobre el vehículo es el siguiente:

  • Lavar el vehículo. Efectuar un lavado adecuado permite que la superficie esté totalmente limpia con la finalidad de apreciar todos los daños existentes y evitar que la presencia de suciedad pueda provocar otros daños durante el proceso de pulido. En este enlace se mencionan algunos consejos que se deben tener en cuenta en la limpieza exterior del automóvil.

  • Secar la superficie que se va a pulir. Para ello, hay utilizar aire a presión o las gamuzas específicas mencionadas.

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  • Colocar el vehículo en una zona del taller espaciosa y bien iluminada. Esta acción tan sencilla permite trabajar con mayor tranquilidad y evita que pasen desapercibidas anomalías menos perceptibles.

  • Inspeccionar la carrocería para detectar el tipo de daños y valorar la necesidad de efectuar un lijado inicial.

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  • Proteger y enmascarar los elementos de la carrocería que no se vayan a pulir. Con ello se evita causar daños en ciertos plásticos y gomas, así como en otros componentes como las lunas o las ruedas que pueden verse salpicadas.

  • Preparar el utillaje y los productos necesarios.

  • Verificar que las boinas de pulido y abrillantado están totalmente limpias. La presencia de restos de producto seco puede provocar rayas sobre la superficie.

  • Colocar la boina de pulir sobre la máquina y regular el régimen de revoluciones. Una velocidad de giro excesiva puede hacer que salgan las capas de pintura inferiores, especialmente en nervaduras y cantos.

  • Aplicar pasta de pulir de corte sobre la superficie de trabajo.

  • Extender la pasta con la ayuda de la boina (sin necesidad de quitarla de la pulidora). Si la superficie por pulir es muy extensa, este proceso se debe efectuar tantas veces como sea necesario sobre tramos pequeños, para evitar que la pasta de pulir se seque y el proceso sea más costoso.

  • Iniciar el pulido con la pulidora apoyada sobre la superficie. El pulido se debe realizar a una velocidad adecuada (que no sea ni excesiva ni muy lenta) y con movimientos continuados de un lado a otro en distintas direcciones en las que se crucen las pasadas.

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  • Verificar que la boina no acumula un exceso de restos de pasta de pulir. Si fuese así, es necesario limpiarla con agua y retirar el exceso de agua de la misma.

  • Una vez efectuado el pulido, limpiar la superficie para eliminar los restos de pasta de pulir que queden en la superficie.

  • Iniciar el abrillantado de la superficie con la boina específica teniendo en consideración que se debe proceder de la misma forma que la mencionada para el pulido.

  • Tras finalizar el abrillantado, eliminar los restos de abrillantador. Si no se trata de un abrillantador polifuncional, hay que dar otra pasada con la pasta antihologramas.

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  • Aplicar un revelador que muestre posibles fallos producidos  por el proceso de lijado.

  • Opcionalmente, encerar la pintura para dotarla de una mayor protección.

  • Desenmascarar y limpiar cualquier pieza que pueda haber quedado salpicada.

Conclusión

El proceso de pulido de un vehículo es una operación poco compleja. Sin embargo, es necesario disponer de herramientas específicas que faciliten el trabajo y eviten la formación de nuevos desperfectos, así como de una gama de pulimentos y productos que permitan alcanzar el mejor acabado.  

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Categorias: Aplicaciones, Carrocería y parabrisas