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¿Por qué es importante sustituir el líquido de frenos puntualmente?

Por Ruta 401

Hoy en Ruta 401 te hablamos sobre el líquido de frenos, uno de los elementos básicos para el sistema de frenado de un vehículo. ¿Qué es exactamente? ¿Por qué es tan importante sustituir a su debido tiempo el líquido de frenos?

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¿Qué es el líquido de frenos?

Podríamos decir que el líquido de frenos es al sistema de frenado lo que el sistema circulatorio es al ser humano. Es decir, este líquido se encarga de transmitir la presión ejercida al resto del sistema para que éste funcione correctamente, del mismo modo que el sistema circulatorio permite que la sangre sea transportada el resto del organismo.

Existen diferentes clasificaciones para los líquidos de frenos según el fabricante. La más conocida es la impulsada por la DOT (Department of Transportation). Se trata de una tipología que tiene en cuenta las diferentes propiedades del líquido: viscosidad, resistencia a la corrosión, punto de ebullición, etc.

Puedes ver la clasificación DOT en este enlace

 

¿Por qué cambiar el líquido de frenos?

El líquido de frenos es un elemento muy importante en el sistema de frenado de un vehículo y debe revisarse periódicamente y cambiarse con una periodicidad de 2-4 años.

Una de las principales cualidades del líquido de frenos es que trabaja a altas temperaturas pero no debe llegar a temperatura de ebullición, ya que sería imposible comprimir las burbujas generadas y, por tanto, el vehículo se quedaría sin frenos.

Por otra parte, también absorbe humedad, por lo que con el tiempo el líquido de frenos se mezclará con agua e irá perdiendo efectividad.

Además de las altas temperaturas y la humedad, el líquido de frenos también está sometido a un constante uso y expuesto a partículas de suciedad. Todas estas razones, unido a la importancia del sistema de frenado para la seguridad del conductor, hace que sustituir el líquido de frenos a tiempo sea imprescindible.

 

¿Cómo cambiar el líquido de frenos?

El primer paso es colocar el vehículo, con el motor apagado, en un lugar llano. Se abre el capó para identificar el recipiente del líquido de frenos. Con ayuda de una jeringuilla se extrae el líquido antiguo y se introduce el nuevo (siempre siguiendo las recomendaciones del fabricante).

Después, se coloca el coche sobre un elevador y se procede a quitar las cuatro ruedas al coche para poder purgar las pinzas de freno de cada una de ellas. Para ello, se coloca un tubo acoplado al bombín del freno, mientras que en el otro extremo se coloca un recipiente, donde se recogerá el líquido de frenos antiguo.

Es recomendable que alguien nos ayude en el proceso de purgado. Hay que pisar el freno repetidamente para bombear el líquido y, tras ello, aflojar el tornillo del purgador para permitir que el líquido salga por el tubo. Con el tornillo aflojado, el ayudante volverá a pisar el freno, esta vez aumentando la presión progresivamente hasta que llegue al fondo del pedal.

Se realiza la misma operación en las cuatro ruedas, comprobando siempre que el nivel del líquido de frenos es el adecuado.

En este artículo no hemos entrado en todos los matices, pero esperamos que la información te haya resultado de ayuda y te invitamos a dar una vuelta por nuestro blog si quieres encontrar más contenidos interesantes, sobre todo si quieres saber más acerca de la sustitución de frenos.. 

 

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Categorias: Mecánica