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10 riesgos laborales de trabajar en un taller mecánico

Por Ruta 401

Es importante identificar y analizar los riesgos a los que están expuestos los profesionales de un taller mecánico, con el objetivo de que la empresa tome las medidas preventivas adecuadas para proteger la seguridad y salud de sus trabajadores. Para ello, la legislación vigente, a través de la Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales (LPRL en adelante), establece la obligación del empresario de evaluar inicialmente los riesgos presentes en el centro de trabajo, en cada puesto de trabajo y en cada tarea desarrollada.

De entre las medidas que debe llevar a cabo el taller, se encuentra la formación de su equipo de profesionales, ya que para respetar las medidas de prevención establecidas es fundamental ser consciente de su importancia.

A continuación, se exponen algunos consejos para evitar 10 de los riesgos laborales más comunes para los profesionales del taller.

riesgos laborales taller

1. Caídas al mismo nivel

Es crucial mantener el entorno de trabajo en condiciones óptimas para evitar tropiezos y resbalones. Por este motivo, los talleres taller de reparación de vehículos deben asegurar un orden y una limpieza apropiados.

Cuando un obstáculo no pueda ser evitado en un lugar funcional o de paso, es necesario señalizarlo correctamente para evitar, en la medida de lo posible, choques o golpes susceptibles de provocar lesiones.

También se debe atender a la obligatoriedad de delimitar las zonas de paso de vehículos y personas, salidas de emergencia y sitios de primeros auxilios.

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2. Caídas a distinto nivel

Cuando las instalaciones cuenten con desniveles que puedan ocasionar riesgos de caídas  (escaleras, fosos, etc.), es imprescindible delimitar dichas zonas utilizando una señalización según la normativa recogida en el Real Decreto 485/1997 sobre disposiciones mínimas en materia de señalización de seguridad y salud en el trabajo.

3. Golpes, cortes y otras lesiones

El trabajo diario en un taller de reparación de vehículos implica el manejo de un amplio espectro de herramientas cuya manipulación, en algunas ocasiones, pueden implicar operaciones arriesgadas para la integridad del trabajador. Por este motivo, es fundamental que el operario cuente con la formación necesaria para el uso apropiado de todos los equipos, que atienda a las medidas de seguridad recomendadas por el fabricante (condiciones del entorno de trabajo, protecciones, etc.) y que disponga de los manuales de instrucciones necesarios.

Ante todo, las herramientas y los equipos de trabajo deben cumplir los requisitos legales que garanticen la seguridad de los trabajadores, y tienen que seguir el plan de mantenimiento recomendado por el fabricante para asegurar unas buenas condiciones de uso. Es importante que el mantenimiento de los equipos sea llevado a cabo por personal especializado y debidamente autorizado.

Frecuentemente, se requiere maniobrar con cargas pesadas que implican operaciones de elevación con equipos mecánicos (habitualmente con polipastos o puentes grúa). Estas rutinas suponen un riesgo de aplastamiento por caída de la carga o atrapamiento entre los elementos móviles del equipo y, por lo tanto, se deben tener en cuenta las precauciones mínimas generales de seguridad dispuestas en el Real Decreto 1215/1997.

4. Inhalación de productos químicos

Los productos químicos a los que están expuestos los operarios del taller (combustibles, resinas, anticongelantes, disolventes, etc.) pueden constituir un riesgo para el aparato respiratorio.

Ante el riesgo de exposición a vapores, es necesario que los trabajadores se equipen con máscaras protectoras. Asimismo, es esencial asegurar la renovación del aire de las instalaciones.

5. Inhalación de monóxido de carbono

Otro de los peligros principales para las vías respiratorias es la inhalación de gases producidos por los motores de combustión interna.

Tal y como se ha recomendado en el apartado anterior, el uso de mascarillas y la disposición de un sistema de ventilación adecuado es fundamental.

6. Productos químicos en contacto con la piel

Muchos de los productos químicos utilizados en el taller pueden provocar dermatitis si entran en contacto con la piel. No obstante, es recomendable emplear productos de limpieza poco agresivos para la dermis. 

Si la actividad a realizar implica un contacto prolongado, es preciso usar guantes o cremas barrera cuando se requiera una sensibilidad táctil. 

7. Quemaduras

Algunas tareas puntuales pueden conllevar un riesgo de quemadura, como es el caso de operaciones de soldadura o el contacto con soluciones ácidas corrosivas al manipular baterías. Para minimizar el peligro, es necesario emplear elementos protectores, como pantallas protectoras, guantes y calzado de seguridad adecuado.

La soldadura implica trabajar con fuentes de energía que alcanzan altas temperaturas, lo cual constituye un foco de ignición. Por lo tanto, es indispensable que los extintores, mangueras y elementos de lucha contra incendios sean accesibles. Sin embargo, debe evitarse llevar a cabo esta actividad en zonas de almacenaje de productos inflamables. Asimismo, el lugar de trabajo debe estar correctamente ventilado para evitar riesgos de explosión.

8. Daños en la vista

Las chispas de la soldadura no solo pueden producir quemaduras o incendios, también pueden llegar a ocasionar graves daños en la vista. Además de la proyección de líquidos de limpieza, salpicados o suciedad proyectada al soplar con aire a presión. Por esta razón, hay que Efectuar estas operaciones con atención y cautela

Las máscaras o gafas de seguridad protegen los ojos del trabajador, no únicamente de las chispas, sino también de la proyección de partículas en operaciones con esmeriladoras o radiales, por ejemplo.

9. Vapores de pintura

Como los trabajos de pintura se realizan en cabinas especiales, la exposición a vapores perjudiciales para la vista, la piel o las vías respiratorias es directa. Por ello, es imprescindible contar con los equipos de protección individual adecuados, y con sistemas de ventilación y evacuación de gases eficaces.

10. Daños en el aparato auditivo

Por último, cabe destacar el riesgo que supone para los trabajadores de un taller la presencia de ruidos (motores en marcha, golpeteos metálicos, compresores, herramientas neumáticas, etc.).

Para disminuir los riesgos de lesión en el aparato auditivo, es necesario usar protectores auditivos. Sin embargo, en ningún caso se podrán superar los valores límite de exposición de ruidos establecidos en el Real Decreto 286/2006.

Aunque todos estos peligros son inherentes a la actividad de un taller, el objetivo de todo taller debe ser minimizarlos al máximo para evitar accidentes. Para ello, es indispensable contar con un plan de prevención de riesgos laborales que valore todos los peligros potenciales y estipule las medidas preventivas necesarias.

Además, también es responsabilidad del taller lograr que todos los trabajadores sean conocedores de los riesgos que atañe su trabajo y de cómo deben afrontar sus tareas diarias para evitar poner en riesgo su integridad física haciendo uso de las buenas prácticas marcadas en el plan de prevención.

Conclusión

Los riesgos presentes en un taller mecánico son diversos y dependen fundamentalmente de la tarea realizada, de las herramientas utilizadas y de los productos químicos empleados. Por ello, la protección efectiva frente a los riesgos derivados de las tareas efectuadas diariamente, pasa por ofrecer una buena formación a los trabajadores para que sean conocedores de los riesgos existentes y de la forma de protegerse contra ellos.

Guía Seguridad en el taller

Categorias: Seguridad