¿Sabes cómo evitar una fuga de gas? Te damos algunas pistas

Por Ruta 401

Uno de los peligros que nos podemos encontrar a la hora de trabajar en el taller es una posible fuga de gas. La seguridad en nuestro taller es un elemento crucial, tanto por la salud de nuestros trabajadores como por las emisiones que se producen hacia el medio ambiente.

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Por eso, es muy importante conocer qué tipo de gases manipulamos en el taller, cómo deben almacenarse y cómo debemos reaccionar en caso de que ocurra una emergencia de este tipo. Una fuga de gas puede hacer que el taller se enfrente a multas que van desde los 300€ hasta los 1.750.000€, con una clausura temporal o definitiva de las instalaciones.

¿Qué gases emitimos desde el taller?

La actividad del taller genera distintos tipos de contaminantes atmosféricos, como los de la combustión de calderas, cabinas de pintado, motores, emisiones derivadas del pintado de vehículos y consumo de disolventes.

La Ley 34/2007 es la ley básica para la prevención de la contaminación atmosférica, y  establece el catálogo de actividades potencialmente contaminantes llamado CAPCA.

Por ello, el taller debe consultar este catálogo para saber a qué grupo pertenece. Las instalaciones más peligrosas pertenecen al grupo A, al que se le aplican requisitos más exigentes que las de los grupos B o C. Esta catalogación se realiza por la potencia térmica nominal de las calderas y quemadores de las cabinas de pintado. Si el taller dispone de calderas de calefacción y de otro tipo, también tiene su propia clasificación. Además, en cada comunidad autónoma se establecen criterios diferentes para este tipo de actividades potencialmente contaminantes.

Tipos de gases contaminantes y su regulación

Los gases fluorados y sustancias que afectan a la capa de ozono se regulan mediante:

  • Reglamento CE nº 1005/2009 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 16 de septiembre de 2009 sobre las sustancias que agotan la capa de ozono.
  • Real Decreto 795/2010 de 16 de junio, por el que se regula la comercialización y manipulación de gases fluorados y equipos basados en los mismos, así como la certificación de los profesionales que los utilizan.
  • Directiva 2006/40/CE relativa a las emisiones procedentes de sistemas de aire acondicionado en vehículos de motor.

Trucos para evitar las diferentes fugas de gas en el taller

A continuación te damos unos consejos de cara a manipular los gases refrigerantes del vehículo, que podrían provocar explosiones en el taller si se produce una fuga de gas:

  • Asegurarse de que las personas que manipulen los sistemas frigoríficos con refrigerantes fluorados en vehículos tengan la certificación profesional necesaria.
  • Reutilizar el refrigerante. Recuperar el R12 en botellas específicas y entregarlo al gestor de residuos peligrosos. También el R134a a partir de 31/12/2012.
  • Devolver los contenedores de estos refrigerantes al distribuidor o entregar al gestor de residuos peligrosos autorizado.
  • Comprobar que los sistemas no tienen fugas y realizar las reparaciones necesarias en caso de detectarse antes de realizar la recarga del gas.
  • No recargar los vehículos con R134a ni retroadaptarlo para su uso en los vehículos nuevos que no lo traen de origen a partir del 01/01/2011.
  • No adquirir recipientes no recargables a menos que se hayan fabricado antes del 04/07/2007.

Pero no solo en la pintura o aire acondicionado encontramos gases peligrosos. Los gases de escape de los motores de combustión interna contienen monóxido de carbono, un gas incoloro, inodoro y muy tóxico. El personal debe ser consciente de los peligros de la exposición a esta sustancia, sobre todo cuando los vehículos se encuentran en plataformas de reparación, garajes o instalaciones de lavado con el motor en marcha. Los dispositivos y calentadores de fueloil deben ser comprobados de forma periódica para garantizar que el monóxido de carbono no penetra en lugares cerrados.

La soldadura y los gases utilizados para ponerla en marcha suman el riesgo de incendio por el contacto con pigmentos de plomo al operar en el exterior de automóviles, así como con vapores metálicos y otros gases. Es necesario instalar dispositivos de ventilación por aspiración local o de protección respiratoria.

Para finalizar, se debe mantener un sistema de ventilación en todo el taller, para poder facilitar la eliminación de gases nocivos, además de mantener tapados los recipientes que contengan sustancias tóxicas y establecer una zona de trabajo especial para trabajos de pintura que tenga un sistema de extracción localizada. Este tipo de medidas ayudarán a evitar un posible incendio o explosión en nuestras instalaciones a causa de una fuga de gas.

¿Ya pones en práctica todas estas medidas?

Guía Seguridad en el taller

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