10 recomendaciones para el taller respecto al mantenimiento del coche

Por Ruta 401

El mantenimiento del coche, entendiéndolo como las revisiones o los servicios de mecánica rápida, es una de las tareas más comunes en el taller. No obstante, al hablar de “mantenimiento del coche” también nos podemos referir al hecho de que el taller cuide los vehículos de sus clientes, los trate con el máximo respeto y los entregue en perfectas condiciones (o al menos, tal y como llegaron).

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5 obligaciones del taller con el coche

Cuando un cliente entrega su coche, el taller tiene una serie de obligaciones relacionadas con los procedimientos que debe realizar en el vehículo y el mantenimiento al que debe ser sometido. Estas obligaciones son las siguientes:

  1. Si el cliente no ha aprobado el presupuesto, el taller debe entregar el vehículo exactamente en las mismas condiciones que lo recibió. Esto implica que no puede haber diferencias en los niveles de gasolina, kilometraje, desperfectos en el interior o en la carrocería, por ejemplo.
  2. Para cualquier reparación o labor de mantenimiento del coche, el taller debe utilizar siempre piezas nuevas y con la correspondiente referencia de la marca, a no ser que el cliente acepte por escrito usar piezas propias o ya usadas.
  3. Del mismo modo, nunca se procederá a la sustitución de piezas innecesarias o irrelevantes para la reparación del vehículo. Es decir, cualquier pieza u operación que no venga reflejada en el presupuesto.
  4. Tampoco se puede realizar variación alguna sobre el plan inicial sin informar previamente al cliente. Se debe avisar siempre antes de instalar otras piezas o realizar cambios imprevistos.
  5. Por último, el taller nunca debe incorporar al vehículo, salvo que el cliente así lo asuma, piezas o recambios que no estén homologados o que impidan al vehículo cumplir con la normativa vigente.

5 obligaciones del taller con el cliente

El taller no solo adquiere responsabilidades con el vehículo; también tiene obligaciones con su dueño.

  1. Hay que entregarle al cliente un resguardo de depósito, donde figuran todos los datos relativos al vehículo y su reparación. El mismo presupuesto puede funcionar como resguardo.
  2. Es obligatorio realizar un presupuesto en el que se desglosen todas las averías encontradas, las reparaciones que deben realizarse, los precios de las piezas y de la mano de obra, etc. No se puede empezar a trabajar en el vehículo hasta que el presupuesto esté firmado (salvo que el propio cliente haya renunciado a él).
  3. Se le debe entregar al cliente una factura en papel, con un desglose de todas las operaciones realizadas. Esta factura es la prueba que tiene el taller y el cliente para garantizar que el trabajo ha sido realizado conforme a lo acordado.
  4. Como taller, también hay que ofrecerle al cliente una garantía en caso de que ocurra algún contratiempo tras la reparación. Esta garantía es válida por un plazo de 3 meses o hasta los 2.000 kilómetros. El taller debe correr con todos los gastos que se deriven de esta nueva reparación.
  5. Por último, el taller debe facilitar las hojas de reclamaciones correspondientes, en tres copias de distinto color: blanco, rosa y verde.

Mantenimiento del coche: consecuencias de un cliente descontento

En caso de no cumplir alguna de las anteriores obligaciones con el coche o con el cliente, el taller podría enfrentarse a diversas sanciones.

El cliente del taller puede reclamar el incumplimiento de estas obligaciones presentando la hoja de reclamaciones o la denuncia correspondiente a la Oficina Municipal de Información más cercana, la Dirección General de Comercio y Consumo o cualquier autoridad competente en materia de consumo. Hay que tener en cuenta que este derecho de reclamación asiste al cliente hasta dos meses después de haberle entregado el vehículo.

El  órgano competente estudiará el caso y tendrá 15 días para comunicarle la denuncia al taller, a la Asociación Provincial de Talleres correspondiente o a las entidades que se consideren responsables. El taller tiene 10 días para presentar las alegaciones.

En caso de que el fallo otorgue la razón al cliente, existen tres tipos de sanciones según su gravedad:

  • Leves: entre 200 y 5.000 euros.
  • Graves: entre 5.001 y 30.000 euros.
  • Muy graves: entre 30.001 y 400.000 euros.

Por todo esto, para una correcta gestión del taller siempre es importante la claridad y el cumplimiento de las normas de seguridad. Como profesional del taller, siempre debes tener muy presente tus responsabilidades y tus obligaciones, tanto con la persona como con el vehículo. La profesionalidad y la satisfacción del cliente son tus cartas de presentación.

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